Revista Cocina

Coca de calabaza con costra de azúcar y canela

Por Cuca
¿Nunca os ha pasado que la vida, con ese peculiar sentido del humor que tiene, un día cualquiera decide darse un giro y os pone todo patas arriba? Y de repente te ves a ti misma preguntándote qué ha pasado porque no te cabe en la cabeza que sólo un día atrás todo estuviera bien y ¡zas! en un abrir y cerrar de ojos tienes que cambiarlo todo.
Pues bien, eso nos pasó a nosotros hace ya casi quince días, aunque la semana pasada no conté nada porque la entrada estaba dedicada a mi amiga Marisa y no me parecía oportuno empañar la ocasión con mis cuitas caseras. 
El primer domingo de noviembre mi madre tuvo una caída en casa de lo más tonta y se ha roto la muñeca, el cúbito y el radio. ¿Resultado? una bonita escayola que le llega a la axila y encima hay que dar las gracias porque no ha sido necesario entrar a quirófano y en unas horas se pudo marchar a casa.
No sólo está el inconveniente de tener a una madre "averiada" y que por tanto necesita que le echemos una mano (y nunca mejor dicho) en algunas tareas domésticas en las que no se apaña con mi padre (por ejemplo la plancha) sino que ella se quedaba por las tardes con Lara porque teníamos que recogerla de la guardería antes de las cinco y yo hasta las ocho de la tarde no salgo de trabajar. 
¿Qué se hace entonces cuando de la noche a la mañana te ves con que no puedes seguir con tus rutinas? Cabilar, idear y pedir favores. Mis jefes han sido muy benevolentes y me permiten trabajar de nueve a cuatro y media de forma continuada y así puedo recoger a la peque y nos vamos juntas a casa.A mí me toca achuchar para que mi trabajo siga saliendo puntualmente (ellos no me lo han dicho, pero mi conciencia no estaría tranquila si no sacara el mismo trabajo) y si le miro el lado bueno al asunto tengo la suerte de poder disfrutar un montón de tardes con mi hija que de otra manera no hubiera sido posible. 
Ya sé que podía haber sido algo mucho peor, pero eso no quita que la vida se nos haya trastocado en un momento y estemos aún buscando un nuevo equilibrio para poder seguir haciendo todo lo que hacíamos. Si mis jefes no hubieran accedido a que hiciera este nuevo horario no sé qué hubiera hecho, pero mejor no lo pienso y doy gracias por la fortuna que hemos tenido dentro de nuestra "pequeña desgracia" 
He querido compartirlo con vosotros porque sois muy listos y el que más el que menos algo ha pillado en lo que he comentado en alguna publicación en mi perfil de Instagram y como aquí estamos para compartir lo bueno y lo malo hoy toca de lo segundo e intentaremos endulzar el trago con la receta que os traigo.
Siguiendo en mi línea de publicar postres típicamente otoñales (salvo la semana pasada por motivos más que justificados) hoy vuelvo a abrir mi cocina a mi adorada calabaza. Si hace unos años me dicen que iba a engancharme tanto a esta hortaliza creo que me hubiera carcajeado en la cara del que me lo hubiera dicho ¡si es que nunca sabemos las vueltas que nos va a dar la vida! y ahora no puedo pasar sin ella y sin los deliciosos postres que preparo (y preparáis vosotros que menuda lista de pendientes tengo por hacer)
Y como una no es de piedra y lleva algunos años paseándose por la blogosfera ¿cómo no iba a enamorarme de la coca de calabaza o coca de carabassa que mis amigos levantinos comparten otoño sí y otoño también?Lo extraño es que la preparé el pasado otoño y no sé por qué no la compartí entonces porque os aseguro que está para ponerle un piso. ¿Veis que es grande? ¡pues nos supo a poco! y es que la combinación calabaza & aceite de oliva & canela es una apuesta ganadora siempre.
Coca de calabaza con costra de azúcar y canela
¡Ojo! que no digo que esta sea la receta tradicional ni mucho menos. Consulté distintas recetas y al ver que más o menos los ingredientes y las proporciones son las mismas o muy similares cogí ingredientes de aquí y allá y puse cantidades a mi gusto ¡et voilà! un resultado increíble.
La coca es jugosa, esponjosa, tierna y el sabor...¡mmm! indescriptible. Si os animáis a prepararla no le quitéis la costra de azúcar y canela. Que sí, que resta calorías, y yo soy la reina de quitar todas las calorías que se pueda, pero os aseguro que estas bien merecen la pena.
Coca de calabaza con costra de azúcar y canela
El molde que yo utilicé es de 26x26 (aproximadamente) y como os comentaba no nos sobró nada, ni llegó a ponerse dura ni nada ¡qué buen diente tenemos en casa! Pero si os parece mucho siempre podéis hacer la receta con la mitad de los ingredientes o incluso congelarla en trozos y sacarlos a medida que los vayáis a consumir ¡estará perfecta! 
Si tenéis calabazas en casa y os gustan los postres con ella no os perdáis esta coca que os aseguro está para repetirla una y otra vez ¿acaso no os convence este maravilloso corte tan esponjoso? ¡si os está llamando a gritos!
Coca de calabaza con costra de azúcar y canela
Os dejo la receta que además es sencillísima de preparar ¡espero que os animéis con ella!
Ingredientes:
* 500 gramos de puré de calabaza * 5 huevos* 100 ml de aceite de oliva virgen extra (AOVE)* 250 gramos de azúcar blanca* 3 sobres completos (uno azul o morado y otro blando) de gaseosillas * 500 gramos de harina de repostería* 4 cucharadas soperas de azúcar y una de canela para espolvorear* Mantequilla para untar el molde
Elaboración
1. En un bol muy amplio ponemos el puré, los huevos, el aceite y el azúcar y batimos hasta obtener una masa homogénea.
2. Añadimos los tres sobres de gaseosas y mezclamos. Veremos cómo nuestra masa sube y se esponja.
3. Incorporamos la harina y mezclamos con cuidado procurando que la masa no se baje en exceso
4. Untamos con mantequilla el molde que vayamos a usar o lo forramos con papel para hornear.
5. Vertemos la masa dentro del molde.
6. En un bol ponemos el azúcar y la canela en polvo, mezclamos bien y con ayuda de una cucharilla espolvoreamos por toda la superficie de la masa.
7. Introducimos el molde en el horno precalentado a 180ºC y horneamos durante unos 30 minutos o hasta que al pinchar con un palillo de madera en el centro de la coca este salga limpio.
8. Dejamos reposar con la puerta del horno entreabierta unos minutos, sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/coca-de-calabaza-con-costra-de-azucar-y-canelaPara conservarla, ahora que no hace calor, podemos envolverla en film transparente y dejarla en la encimera de la cocina o en algún armario (si no están tan saturados como los míos) y si tenéis hueco en el frigorífico ¡adentro con ella! Al estar envuelta va a conservar la jugosidad hasta el último día aunque os aseguro que en cuanto la probéis no vais a parar hasta verle el fin.
Coca de calabaza con costra de azúcar y canela
Cuando hago postres con calabaza me surge una duda ¿por qué me quedan menos naranjas que los de mis compañeras? Supongo que depende de la variedad de calabaza que utilicemos, y las calabazas que yo tengo son naranjas pero no tan naranjas como las típicas que vemos para Halloween por ejemplo. No obstante siempre me queda la duda de saber si hay algún truco para que las masas queden más naranjas ¡curiosa que es una! 
Hoy sí tenemos Crónicas de Lara que como es evidente echa de menos a su "Lela" pero que se está acostumbrando a la nueva situación. Mira a mi madre con recelo porque no quiere que tenga la escayola y por tanto no quiere acercarse mucho a ella. A mi madre le fastidia pero como adulta debería de entender que los niños son así, aunque está tan sensible que todo lo afecta el doble.
En la guardería les están haciendo hoy las fotos ¡a ver si no llora y sale medio guapa! ja ja ja Con la poca vergüenza que tiene a saber cómo sale porque los niños nos sorprenden e igual se echa a llorar cuando vea al fotógrafo o lo mismo saca toda su picardía.
Con la comida avanzamos pasito a pasito. Últimamente cuando nos ve comer pide algunas cosas (un trocito de pizza casera, una varita de merluza, una albóndiga...) se come algunos trocitos, otros los escupe y el resto lo amasa y lo planta en el suelo, el sofá, los juguetes...¡las cosas de los niños! Es complicado comer a la misma vez los fines de semana porque Lara tiene un horario en la guardería que mantenemos cuando no va y comer a las doce de la mañana ¡es poco habitual para los adultos! Si no se duerme sí que la sentamos a la mesa con nosotros, pero avanzamos muy lentamente aunque yo estoy contenta porque voluntariamente pide alimentos y los prueba (o juega con ellos, según le parezca)
Los que seguís mi Instagram ya sabéis que el fin de semana pasado visitamos el Belén de Chocolate de Rute y habéis visto alguna foto de la peque que hace prácticas de bailarina abriendo las piernas hasta que no puede más y tenemos que acudir a darle un punto de apoyo porque sola no sabe retornar.
Me despido ya hasta la próxima semana y ahora me voy corriendo a visitar vuestras cocinas.
Manos a la masa y ¡bon appétit! Coca de calabaza con costra de azúcar y canela

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