Era un sábado al mediodía y aunque había gente en la barra tomando unos pinchos y unos vinos, estuvimos completamente solos en el comedor.
Además, llegó un grupo de 6-7 personas un tanto alborotadores que se pusieron a jugar a los dados, golpeando la mesa como si utilizasen el martillo de Thor.
Desconocemos si por las noches cambia un poco el ambiente, pero aunque la comida estaba realmente buena, tenemos serias dudas de si volver por el ambiente con el que nos encontramos.
Está localizado en la calleja Travesía del Progreso, 12, que es peatonal, una de las calles que dan directamente a la plaza de García Hermanos.