Y lanzamos la tarde sobre el agua
como el niño incómodo que espanta los pecesa los otros.
Esta primavera furtiva.
Ese candor preveraniego,
un jersey enrebujado sobre una mesa de campo.Una silla abierta.
Han puesto cebo al extremo del nylon
y las bicicletas se precipitan una tras otrajunto a la orilla.
Servimos otro vino
y lanzamos la tarde sobre el fondo del vaso.El hígado late deprisa.
Bombea la sangre.El corazón se limita a sentir.
A sentirnos.