Revista Ciclismo

Cómo evitar los crujidos en la bici producidos por la suciedad

Por Rafael @merkabici

Cuando se trata de nuestra bicicleta de montaña, los crujidos y ruidos son algo frecuente porque son una consecuencia de la suciedad de la bici.

Y es que está claro que durante los entrenamientos y competiciones estamos expuestos a las inclemencias del tiempo como la lluvia con el pertinente barro, los sedimentos y demás, que termina por alojarse entre los rodamientos.

Con lavar la bici solamente no es suficiente y eventualmente estas impurezas acaban generando ruidos nos terminan sacando la piedra.

Si ya has llegados a este punto extremo, sabrás que lo que más deseas en el mundo es conseguir una solución a los ruidos, y para ello hoy te proponemos una solución rápida y efectiva: limpiar la dirección.

Cómo evitar los crujidos en la dirección de la bici

Para solucionar los crujidos que suelen aparecer por la suciedad de la bici hay que seguir las siguientes recomendaciones paso a paso.

1. Retira la rueda delantera

Una vez que quites la rueda delantera, vamos a proceder con la retirada de los tornillos de la pinza de freno.

Para ello aflójalos y libera el latiguillo del freno. Ten en cuenta que si tienes una horquilla con mando remoto, debes primero retirar el mando del manillar.

La clave es que la horquilla debe estar completamente desconectada de la bici puesto que necesitamos apartarla.

2. Suelta el tornillo del caño

Ahora vamos a retirar de la zona superior de la horquilla el tornillo, que es el encargado de que todo el sistema se mantenga como una pieza única, sin bloquearse ni separarse.

3. Ahora cambiamos de llave Allen

Con esto vamos a soltar los tornillos de potencia, lo que se traduce en desmontar la horquilla.

Para esto, vamos a sostener con la mano izquierda el puente, mientras que con la mano derecha retiramos la potencia, la tapa de la dirección y el rodamiento.

4. Comencemos a limpiar

Ahora que tenemos los rodamientos en la mesa, vamos a comenzar a retirar las impurezas que tantos ruidos están generando. En este punto, sacarle brillo es una excelente opción.

Debes tomar en cuenta que es importante comprobar la fluidez, o sea, asegúrate que deslice de manera correcta la parte interior con lo exterior.

Si no pasa así significa que necesitamos rodamientos nuevos.

5. No te olvides del cuadro

Ahora lo que sigue es hacer un procedimiento similar con el cuadro, específicamente en el área donde tiene lugar el alojamiento de los rodamientos. Con una base de apoyo preparada y perfecta, vamos a pasar a engrasar los rodamientos y el alojamiento.

6. Coloca todo en su sitio

Tras esto sin dejar pasar mucho tiempo, procedemos a colocar las piezas que fuimos desmontando, en el mismo orden que fueron retiradas.

7. No te olvides de la tapa

Una vez que tenemos todas las piezas en su lugar, debidamente limpiadas, vamos a apretar la tapa superior, hundiendo la horquilla en parado si es necesario, para que se ajuste mejor.

¿Y si es por el engrase?

Más allá de la suciedad los crujidos también se pueden producir porque el engrase no sea el adecuado. Para evitar esto en zonas como la de las cadenas tendremos que asegurarnos que su lubricación es la adecuada.

Para ello hay que efectuar una buena limpieza, preferentemente con un producto desengrasante.

También hay que aplicar una cera lubricante, lo mejor es hacerlo una hora antes de salir a entrenar y conseguiremos acabar con los crujidos por la falta de lubricación en las cadenas.

Falta de lubricación en los pedales

Si la falta de lubricación es en los pedales, habrá que poner un poco de grasa sobre la rosca de los pedales.

Se trata de un procedimiento que habrá que hacer al menos una vez al mes. Tampoco hay que olvidarse de lubricar el mecanismo de los pedales, sobre todo en los modelos automáticos con un poco de aceite, así lograrás silenciar cualquier crujido que venga de los pedales.


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