Revista Coaching

Cómo ganar dinero siendo emprendedor (parte 2)

Por Recursosparapymes

En la entrega anterior vimos las formas en las cuales uno no iba a conseguir hacer dinero como emprendedor, en esta vamos a ver cuáles son los dos requisitos imprescindible para sí conseguir esos ingresos.

Básicamente, y como comentaba recientemente a un grupo de clientes, el factor más importante para saber si una iniciativa va a ser rentable monetariamente o no es:

Que exista un mercado hambriento que sea lo suficientemente grande.

De hecho y por mi experiencia lo que determina la rentabilidad de una iniciativa en la mayoría de ocasiones es el mercado que elige, si eliges mal da igual lo bueno que seas en lo que hagas, no prosperas económicamente.

Me explico. Si tenemos un producto mediocre y estamos dedicándonos a un mercado hambriento no venderemos, porque habrá otros que lo hagan mejor y los clientes potenciales elegirán a la competencia y no a nosotros.

Pero incluso en ese caso poco positivo, si somos lo suficientemente humildes e inteligentes, podemos modificar esa oferta, hacerla mejor y conseguir ventas. Es una situación dura, pero al menos podemos hacer algo aunque nos cueste.

Sin embargo si creamos el mejor producto del mundo, pero no hay mercado que lo desee, da igual lo que trabajemos y nos esforcemos, es muy difícil que consigamos crear una necesidad donde no la hay.

De hecho si somos un pequeño y mediano emprendedor nos va a ser prácticamente imposible influir en el mercado, en sus gustos y sus motivaciones.

Por eso muchas “ideas geniales” de productos nuevos fracasan, porque la gente no sabe que tiene necesidad o deseo de poseer eso, y convencerles de lo contrario es costoso.

Si fuéramos matemáticos podríamos decir que un mercado hambriento es una condición necesaria, pero no suficiente, para ser rentables como empresa, pero como somos emprendedores lo expresamos más con un lenguaje de la calle.

Sin un mercado hambriento lo bastante grande no vas a conseguir nada, me da igual lo que te esfuerces o lo loable que sea la iniciativa, los euros no van a entrar en caja. Pero eso solamente no nos garantiza ser rentables. 

La otra condición la voy comentar con el ejemplo real de un amigo que, curiosamente, no tiene ninguna confianza en eso de comprar por Internet, a pesar de que por ejemplo le digo que es más seguro dar la tarjeta en una web de confianza que en un restaurante donde desaparece de tu vista unos momentos y, como mínimo, cualquier desconocido puede anotar números y fechas de caducidad, si no otra cosa.

Pero a lo que iba. Cinéfilo como es le encantan películas francamente poco comerciales y deseaba tener cierto film en su colección. Vio que en una web de pago lo poseían y podía verlo e incluso descargarlo, sin embargo no estaba dispuesto a rascarse el bolsillo tan fácilmente y además desconfiaba de comprar online.

Probó a buscarla gratis en miles de sitios de Internet y con miles de programas de descarga. No hubo suerte. Probó en tiendas grandes, pequeñas e incluso alguno de los pocos vídeoclubs que sobreviven. No hubo suerte y su frustración aumentó, quería la película y removió cielo y tierra por su deseo, pero sólo en esa web la poseían, de modo que al final, venciendo incluso los temores de comprar por Internet, sacó la tarjeta, adquirió su película y al final quedó satisfecho.

Esto nos muestra varias lecciones sobre los clientes:

1) No es tan fácil separar a la gente de su dinero. No lo van a dar alegremente al primero que les ofrezca cualquier cosa, así que ser igual de mediocre que el resto no es una opción que nos podamos permitir si queremos ser rentables.

2) Los clientes son cada vez más “duros”, miran cada vez más sus compras y valoran más alternativas, eso que parece una mala noticia para nosotros, en realidad no lo es, es una mala noticia para quien realiza productos mediocres, porque debido a que el cliente está más informado y sabe más que nunca, es muy difícil competir y ganar haciendo simplemente lo mismo que todo el mundo, de nuevo ser igual que los demás no es una opción.

3) Y he aquí una de las lecciones más importantes que la mayoría de emprendedores omite. Con suficiente deseo, un cliente pagará el precio que sea, incluso el de vencer ciertos miedos arraigados como el de mi amigo.

Además esas lecciones nos guían sobre el otro factor que va a hacer que seamos rentables.

“Si tengo algo que tú deseas, y nadie más puede ofrecértelo, me elegirás a mí”.

Es decir, que si combinamos el estar en un mercado hambriento que sea lo suficientemente grande y podemos ofrecer algo que verdaderamente desean y que los demás no tienen, seremos rentables.

No hay otra manera, o somos los mejores o no hay dinero.

Hace unos años en España se desató el “boom” del mercado inmobiliario, todo el mundo se sumó a ese carro de mercado hambriento que pagaba lo que fuera, pero al final se saturó y la mayoría de inmobiliarias que nacieron entonces en cada barrio tienen colgado el cartel de cerrado. ¿Por qué? Porque no ofrecían valor alguno, porque no daban nada reseñable, sólo eran otros aprovechados más que querían sacar tajada y no ofrecían nada destacable, sino todo lo contrario, comisiones infladas por pisos que no valían ni la mitad de lo que pedían por ellos.

De ese ejemplo podemos aprender lo esencial que es un mercado hambriento para ser rentables, porque en un caso como ese de mercado extremadamente hambriento algunos se pueden llenar los bolsillos incluso sin aportar ningún valor, pero enseguida vemos la importancia del otro factor, el ser más valiosos que los demás, porque todos aquellos que no daban nada destacable acabaron cerrando cuando la burbuja de los pisos reventó y puso a cada uno en su sitio.

Recientemente comentaba a fondo con algunos miembros del Club Idea el caso de una empresa que consiguió 15.000 ventas en apenas unos pocos meses y usando 500 dólares en Marketing.

Aunque lo consiguieron debido a muchos motivos que se analizaron a fondo, uno de los fundamentales para ser tan rentables en tan poco tiempo fue que aprovecharon la salida del Ipad de Apple para comercializar un accesorio que vendían para dicho aparato.

Había un mercado extremadamente hambriento y deseoso, fueron ahí en el momento adecuado y ofrecieron un alimento deseable y que no se encontraba en otro lado.

A 15.000 personas se les despertó el deseo y abrieron la cartera para comprarlo, así de importante es elegir el mercado adecuado en el que meterse si estamos considerando nuestra empresa desde el punto de vista meramente económico, que es de lo que va esta serie de artículos.

Recapitulando y para no hacer demasiado extenso este artículo.

Por mi experiencia dos cosas son imprescindiblemente necesarias para ser rentables económicamente.

1) Elegir un mercado hambriento.

2) Ser los mejores calmando su hambre. Ser mediocre ya no es una opción nunca más, o nuestra solución es superior o no sobreviviremos económicamente.

Sin embargo, estas dos condiciones son necesarias pero, no son suficientes, me gustaría que esto de vender y ser emprendedor fuera más sencillo, pero estos años me han demostrado que hay más ingredientes que poner en el asador para obtener esos ansiados beneficios económicos.

Los veremos en breve.

 


Volver a la Portada de Logo Paperblog