Yo lo he vivido en carne propia hace unos meses. Vino a casa un fin de semana la amiga de una de mis hijas y se movía como pez en el agua. Eso, a primera vista, te agrada. Si has invitado a alguien no es para que se quede en el pasillo, para que tengas que preguntarle cada vez que le sugieras algo, para que te pida permiso para ir al servicio.
Pero entre lo mucho y lo poco hay un término medio. Si vas a casa de un amigo por primera vez, donde se mueve una familia numerosa no te da por sacar unas saternes y ponerte a freir huevos a las siete de la mañana, cuando todos duermen.
La frase podría derivarse de otra que llegó a hacerse familiar en Aragón, "Entrar como Pedro por Huesca", cuando el rey de Aragón, Pedro I, gran estratega y militar, conquistó Huesca sin encontrar apenas resistencia.
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