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Cómo recorrer el casco histórico de Buenos Aires

Por Gonzalo Vignoni @espiritu_viajer

Visitar el casco histórico de Buenos Aires es un recorrido merecedor de varios días. Hay mucho para ver, y cada vez que voy encuentro algo nuevo. En este post voy a tratar de resumir cómo recorrerlo en un día tratando de ver lo máximo posible.

El casco histórico de Buenos Aires es una L invertida que va desde la Plaza del Congreso hasta la Plaza de Mayo, y desde la Plaza de Mayo hacia el sur. Abarca los barrios de Monserrat y San Telmo, pero también el sector sur del barrio de San Nicolás.

LA PLAZA DEL CONGRESO

Recomiendo empezar el recorrido al casco histórico de Buenos Aires en la Plaza del Congreso. Este es el kilómetro cero de las rutas nacionales que parten de la capital.

La plaza alberga varios monumentos, pero dos destacan por sobre todos. El primero, imposible de no notar, es el Monumento de los Dos Congresos, que conmemora a la Asamblea del Año XIII y al Congreso de Tucumán. El otro es una estatua de " El Pensador ", fundida en el molde original por Auguste Rodin.

VISITAR EL CONGRESO NACIONAL

Tras la unificación de la República Argentina, el Congreso Nacional sesionó en la conocida Manzana de las Luces por un breve tiempo. Luego fue trasladado frente a la Plaza de Mayo, en el lugar donde hoy está el edificio de la AFIP. Finalmente, en 1906 se inaugura el actual palacio del Congreso Nacional, que no estuvo completado hasta 1946.

El palacio se puede visitar. Las visitas guiadas son tanto en español como en inglés y gratuitas. Se realizan los lunes, martes, jueves y viernes, y hay una visita por la mañana y otra por la tarde. En poco más de una hora, se recorren distintas salas, incluidos los recintos de diputados, senadores, el famoso Salón de los Pasos Perdidos y la antigua biblioteca.

    Pueden leer más sobre la visita guiada al Congreso Nacional en este post.

CAMINAR POR LA AVENIDA DE MAYO

La Plaza del Congreso es el punto donde termina la Avenida de Mayo, que la conecta la Plaza de Mayo uniendo el barrio de Monserrat de este a oeste. Fue inaugurada el 9 de julio de 1894 y, desde entonces, ha sido exponente tanto del auge como de la decadencia de la Argentina. Recorrerla es un viaje a través del tiempo y un paseo imperdible en Buenos Aires.

El primer intendente de la Ciudad de Buenos Aires después de la federalización de la misma fue un uruguayo: Torcuato de Alvear. Él fue quien ideó la Avenida de Mayo inspirándose en los bulevares de París. A finales del siglo XIX, Argentina iniciaba su auge económico y miraba a Europa, admirando la cultura del Viejo Continente (despreciando, en cierta forma, todo lo relacionado con la era colonial). La France siempre fue un ejemplo para la Argentina de la época y Torcuato de Alvear era uno de sus admiradores. La Avenida de Mayo es el lugar donde uno entiende de dónde recibe la ciudad el apodo de "la París de América", pero también es el lugar donde uno entiende la mezcla de culturas que es Buenos Aires.

Las obras para construir la Avenida de Mayo incluyeron la expropiación de 11 manzanas y más de 6 años de trabajo. Fue pensada para albergar a la clase aristocrática de la época, tanto para los residentes adinerados como para los acaudalados visitantes extranjeros. Torcuato de Alvear falleció sin ver concluida la avenida.

Con las masivas llegadas de inmigrantes durante las primeras dos décadas del siglo XX, la Avenida de Mayo cambió. Los españoles se instalaron en las zonas aledañas mientras que la clase alta fue desplazándose hacia barrios más al norte de la ciudad. El estilo francés de la gloriosa avenida se fue mezclando con la cultura hispana.

Para recorrer la Avenida de Mayo es necesario mirar hacia todos lados, particularmente hacia arriba. Las cúpulas son las protagonistas. Aunque algunas se perdieron a lo largo de los años, otras sobrevivieron, y hoy son una joya de Buenos Aires. Pero también hay que mirar abajo de la avenida... ¿Por qué? Porque debajo de ella se construyó el primer subterráneo de Latinoamérica, que hoy es la Línea A del Subte de Buenos Aires. Esta fue inaugurada en diciembre de 1913.

Cómo recorrer el casco histórico de Buenos Aires

Un dato curioso es que los residentes de la Avenida de Mayo siempre se opusieron a que sobre ella circulara un tranvía.

Tras la crisis económica de 1930, muchos propietarios dejaron de permitirse el mantenimiento de los edificios, se instalaron tiendas comerciales en las plantas bajas (modificando la estética), y se vendieron muchos edificios. Algunos de los hoteles de lujo que había desaparecieron y fueron reemplazados o convertidos en departamentos y oficinas.

Durante los años 60 también se perdieron muchos edificios clásicos que fueron reemplazados por construcciones más modernas que rompían con la estética de la avenida (algunos aún pueden verse).

Se puede decir que la Avenida de Mayo fue testigo de los momentos más gloriosos de la economía y la sociedad argentina, pero también de los más tristes. Recién en 1997 se la declara "lugar histórico". Esto significa que cualquier modificación que quiera hacerse a la avenida o a los edificios sobre ella debe ser aprobada por la Comisión Nacional de Monumentos, Sitios, y Lugares Históricos.

EL PALACIO BAROLO

El Barolo es uno de los edificios más impresionantes de Buenos Aires. Fue el más alto de Sudamérica en su tiempo, y s u estilo va del italiano al hindú ... Sí, ese estilo arquitectónico tan inusual en Buenos Aires es el que predomina en la cúpula del faro del palacio.

Las visitas guiadas al Palacio Barolo se deben reservar con antelación y cuestan unos $200 para argentinos. Pueden leer todo sobre la visita al Palacio Barolo y más información al respecto en este post.

CAFÉS NOTABLES DE BUENOS AIRES

La Avenida de Mayo aloja a varios de los cafés y bares notables de Buenos Aires. El Café Tortoni es, sin dudas, el más conocido. En este café se sentaron presidentes de todo el mundo, pensadores de todas las corrientes, escritores y personalidades de todo tipo.

Otros bares de renombre: Los 36 Billares y el London City. Cualquier café sobre la Avenida de Mayo es un buen lugar para descansar un poco a recargar energías.

Cómo recorrer el casco histórico de Buenos Aires

VISITAR LA PLAZA DE MAYO

Nuestro recorrido por el casco histórico de Buenos Aires desde la Avenida de Mayo nos conduce al lugar más importante de la ciudad. Subestimada por los locales y amada por los turistas, la plaza es ese lugar de toda gran ciudad que no todos logran apreciar. Y es que la Plaza de Mayo es mucho más que un punto de encuentro para manifestaciones y celebraciones...

UNA BUENA DOSIS DE HISTORIA

Bautizada inicialmente como Plaza Mayor por Juan de Garay (quien fundó allí, por segunda vez, la ciudad), la actual Plaza de Mayo fue el eje a partir del cual se trazaron las primeras calles de Buenos Aires. Con los siglos la plaza fue cambiando de nombre tanto como cambió su estética. El lugar que ocupa fue escenario de corridas de toros, ejecuciones públicas, y hasta funcionó un mercado en la ya inexistente recova que la atravesaba.

La plaza albergó al primer monumento que tuvo la ciudad: la Pirámide de Mayo, que fue construida en 1811 un año después de la Revolución de Mayo. La pirámide original está resguardada dentro de la pirámide que podemos ver hoy en día.

La plaza fue rediseñada muchas veces: desde palmeras traídas de Brasil a fuentes relocalizadas en varias ocasiones, nada de lo que vemos hoy se parece a la plaza original. Y eso hace tan interesante a la Plaza de Mayo: tantos años de cambio la convirtieron en un lugar lleno de secretos: desde un cantero con tierra traída desde cada provincia hasta una cápsula del tiempo bajo su superficie.

La plaza vio sangre, furia, alegría, fiestas, bombardeos y, si pudiera hablar, ¡las cosas que diría! Más que interesante es su historia y pueden consultarla en este artículo muy completo.

EL CABILDO DE BUENOS AIRES

El edificio más emblemático de la plaza y de los más famosos de la ciudad. Visitar la Plaza de Mayo implica visitar el Cabildo... Aunque nada de lo que veamos haya sido parte del cabildo original (innumerables veces modificado, mutilado y ultrajado). Por años fue la máxima autoridad de Buenos Aires, pero hoy es un monumento más.

La visita al Cabildo es gratis, pero se invita al visitante a pagar un bono contribución. Dentro del Cabildo funcionó la Primera Junta de Gobierno, constituida en 1810, que dio el pie al movimiento independentista nacional. Hoy se pueden visitar en su interior las diferentes salas, que albergan objetos históricos y pinturas que reflejan ésa parte de nuestra historia. En el patio funciona una especie de restaurante donde se puede comer pizza y empanadas. Además se puede ver el famoso aljibe del que alguna vez habré leído en la escuela...

Más allá de eso, no hay gran cosa para ver.

LA CATEDRAL METROPOLITANA

La Catedral de Buenos Aires se construyó a finales del siglo XVI, pero nada de lo que vemos hoy es original. Fue reconstruida siete veces, por distintos motivos, y en cada reconstrucción se aportó al diseño un estilo arquitectónico diferente.

Consta de un pasillo central y dos pasillos más de igual tamaño a ambos costados. Desde su piso fabricado en Inglaterra hasta los detalles dorados del altar, uno no sabe en qué enfocar su atención, pero hay un espacio que se roba todas las miradas: el Mausoleo del General San Martín.

El "padre de la Patria" descansa eternamente en una sala de la Catedral. Custodiado por los Granaderos, el mausoleo es digno de este personaje tan importante para la historia argentina, chilena y peruana.

Otros detalles para admirar en este templo son la cúpula de 41 metros sobre el altar y el "nártex" (o pórtico), ya que es una de las pocas catedrales del mundo que tienen uno.

VISITAR LA CASA ROSADA

La visita guiada a la Casa Rosada dura poco más de 1 hora. Se recorren las distintas salas y patios del edificio que es sede del Poder Ejecutivo Nacional y que tanta historia esconde.

La Casa ocupa el lugar donde antiguamente se encontrada el Fuerte de Buenos Aires. Tras la demolición del fuerte, en su lugar se crearon los edificios de Aduana y del Correo. Estos dos edificios fueron unificados por el arco de entrada a la Casa Rosada a finales del siglo XIX; en consecuencia, se nota la diferencia arquitectónica entre el lado derecho y el izquierdo del frente de la Casa Rosada.

Contrario a las creencias de muchos, esta casa no es una residencia. Es, simplemente, la oficina del Presidente y de muchas otras personas. Roque Saenz Peña fue el único presidente en residir en la Casa Rosada, y lo hizo por motivos de salud.

Las visitas guiadas se realizan los fines de semana cada media hora, y son gratis. La parte más emblemática del recorrido es la visita al balcón -que en realidad no es balcón porque no está extra-muro- desde donde se ve la Plaza de Mayo en todo su esplendor (cuando no está ocupada por manifestantes, claro).

No se trata de estar de acuerdo con el Gobierno de turno ni con lo que haya ocurrido en la Casa. Se trata de conocer nuestra historia desde otra perspectiva y conocer más nuestra cultura. Por eso, la visita a la Casa Rosada es algo que todo argentino tiene que hacer en Buenos Aires.

OTROS EDIFICOS EN LA PLAZA DE MAYO

Aunque no se pueden visitar, vale la pena dedicarle unos minutos a contemplar los edificios del Banco Nación y el viejo palacio de la Legislatura de la Ciudad. Al Banco Nación se puede entrar y admirar el interior (vale la pena), y en su hall de entrada hay una réplica de la Plaza de Mayo cuando existía la recova (y se llamaba Plaza de la Victoria).

SECRETOS DEL MICROCENTRO

Al norte de la Plaza de Mayo se encuentra la zona conocida como el "microcentro porteño". Principalmente, es una zona de bancos, oficinas, consulados y edificios de gobierno, pero también esconde sus secretos.

GALERÍA GÛEMES

La Galería Güemes es un imperdible en el recorrido por el casco histórico de Buenos Aires. Es un antiguo pasaje que comunica las calles Florida y San Martín, entre las calles Perón y Mitre. Este lugar vio pasar a Antoine de Saint-Exupéry, Julio Cortázar y Carlos Gardel, entre otros.

El edificio es hermoso, elegante, y se puede visitar. La visita guiada incluye el acceso al mirador, donde se puede ver Buenos Aires desde una altura de 80 metros.

CONVENTO DE SAN RAMÓN NONATO

Este lugar lo conocí por casualidad, haciendo tiempo por el casco histórico cuando trabajaba en Buenos Aires. Es un antiguo convento que alberga un jardín interior envuelto en arquitectura colonial que, por algún motivo, me transportó a mi viaje a San Miguel de Tucumán. El convento se encuentra en Reconquista 269, a dos cuadras de Plaza de Mayo.

Adentro funciona un restaurante, una tienda de cuero, y hay salas donde se hacen exposiciones artísticas. El lugar es un oasis de verde, de paz y silencio entre tanto cemento y frenesí del microcentro.

EL CASCO HISTORICO DE BUENOS AIRES, AL SUR DE PLAZA DE MAYO

La Calle Bolívar alberga a la iglesia más antigua que se conserva en Buenos Aires. La Iglesia de San Ignacio de Loyola fue construída en adobe en 1675 y recubierta en ladrillos años más tarde. Aunque con el correr de los siglos la iglesia fue refaccionada, aún conserva los ladrillos originales.

En este templo descansan los restos de Juan José Castelli, primo de Manuel Belgrano y uno de los principales protagonistas de la Revolución de Mayo.

La iglesia también forma parte de la Manzana de las Luces. Esta manzana (entre las calles Perú, Alsina, Moreno y Bolívar) recibió ese nombre por ser el lugar de varias instituciones intelectuales, como el Colegio Nacional de Buenos Aires y el viejo edificio de la Universidad de Buenos Aires. También, durante un tiempo, sesionó ahí el Congreso Nacional.

La Manzana de las Luces también se puede visitar, y el recorrido incluye un vistazo a los antiguos túneles subterráneos que comunicaban los principales edificios de la ciudad durante la era colonial (pero no es tan impresionante como suena; en mi opinión, el potencial de la manzana para el turismo no está bien aprovechado).

CALLE DEFENSA, EL AUTÉNTICO CASCO HISTÓRICO

La mejor manera de recorrer el sur del casco histórico de Buenos Aires es caminar hacia el sur por la calle Defensa. Los domingos está ocupada por la feria de San Telmo, el mercado de antigüedades más grande de Buenos Aires, pero no es menos interesante cualquier otro día.

Vale la pena recorrerla desde la Avenida Belgrano hasta la Plaza Dorrego (915 metros). En la esquina de la Avenida Belgrano y Defensa se encuentra el Convento de Santo Domingo, que también jugó un importante papel durante las invasiones inglesas... De hecho, en su fachada todavía pueden verse daños producidos por los bombardeos contra la iglesia.

La calle Defensa es lugar de anticuarios, bares antiguos, y gastronomía de todo tipo. Conecta el sur del barrio de Monserrat y el barrio de San Telmo, los dos barrios más viejos de Buenos Aires.

La calle es exponente de la fusión entre la arquitectura italiana y española, con algo de estilo francés en unos pocos edificios. La zona el auténtico casco histórico de Buenos Aires porque no solo fue de las primeras zonas en urbanizarse al fundarse la ciudad; también es un exponente cultural porque los inmigrantes españoles e italianos, en su mayoría, que llegaron a la ciudad en los siglos XIX y XX, se instalaron en el sur porteño.

En San Telmo vale la pena salirse de la calle Defensa para fotografiar las fachadas de antiguos edificios, calles adoquinadas, y street-art. Además hay algunas galerías de arte y pasajes antiguos para conocer. También vale la pena visitar el Mercado de San Telmo (Defensa y Estados Unidos), donde se consiguen todo tipo de antigüedades y se puede parar a tomar un buen café.

A diferencia de la feria, el mercado de San Telmo se puede visitar cualquier día de la semana.

El recorrido por el casco histórico de Buenos Aires termina en la Plaza Dorrego (Defensa y Humerto I). La pequeña plaza es el escenario de bailarines de tango y artistas de todo tipo. Es una zona de bares y restaurantes que vale la pena visitar de noche (especialmente los fines de semana, cuando está más viva). Se puede disfrutar de la gastronomía argentina, española e italiana por igual, como también de tragos y cervezas de todo tipo.

VISITAR EL CASCO HISTÓRICO DE BUENOS AIRES: RECOMENDACIONES

  • El itinerario planteado es extenso. Conviene empezar temprano y estar predispuestos a caminar mucho.
  • Vale la pena salirse del recorrido. Aunque traté de abarcar la mayor cantidad de lugares para visitar, estos barrios están repletos de lugares para sorprenderse. No hablé ni del Paseo de la Historieta, ni del Zanjón de Granados, ni de tantos otros templos y museos que se pueden conocer.
  • Personalmente recomendaría recorrer el barrio de San Telmo un fin de semana, porque hay más para hacer, y combinarlo con el barrio de La Boca y no con el resto del casco histórico de Buenos Aires. Así se tiene más tiempo para dedicarle tanto a San Telmo como a los alrededores de Plaza de Mayo y Avenida de Mayo.
  • En materia de seguridad, ninguno de estos lugares es el más seguro de la ciudad, especialmente un día de semana por la noche. Claro que eso no implica que vaya a pasarte algo. Tan solo hay que tomar las mismas precauciones que en cualquier otra gran ciudad.
  • Vale la pena conocer alguna de las estaciones de la línea A del subte en la Avenida de Mayo. Son las más antiguas de Latinoamérica.
  • En cuanto a alojamiento en el casco histórico de Buenos Aires, lo mejor que se me ocurre es algún hotel u hostel cercano a la Plaza de Mayo (sobre la Avenida de Mayo, preferentemente). Hay mucha oferta de alojamiento de todo tipo y la zona es buena para moverse en transporte público.
  • Para saber cómo moverse en transporte público en Buenos Aires, lee esta guía.

¡Buen viaje!


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