Revista Economía

Cómo salvar nuestro negocio del coronavirus (1). Qué no hacer bajo ningún concepto

Publicado el 18 marzo 2020 por Recursosparapymes
Cómo salvar nuestro negocio del coronavirus (1). Qué no hacer bajo ningún concepto

Son tiempos excepcionales, no hay otra manera de decirlo ni otro tema del que se hable ahora. Nos esperan semanas duras, pero todos hemos de hacer nuestra parte.

Hasta ahora, un escenario como este parecía ciencia ficción, pero ahora mismo vivimos en él aunque parezca que todo tiene un halo de irrealidad. Por eso, es necesario que nos cuidemos y cuidemos a los demás.

Dentro de ese cuidarnos, está también nuestro negocio.

Muchos habrán tenido que cerrar temporalmente, otros estarán temiendo que será de sus empresas, a la expectativa de qué pasará con clientes y pedidos.

Por eso, en Recursos para Pymes, nos vamos a centrar en estos días en ofrecer una serie de estrategias para tiempos de crisis como esta del coronavirus, de modo que, en la medida de lo posible, ayuden a que podamos aguantar el chaparrón.

Obviamente, cada empresa es un mundo. Muchos habrán tenido que cerrar, otros estarán abiertos pero con muy poca actividado mucha, todos estamos a la expectativa de qué ocurrirá, con el temor de que se disipen esos clientes y pedidos que teníamos hasta ahora.

Por eso, no todas las estrategias son aplicables a todo tipo de negocios, pero la gran mayoría, sí.

En esta primera entrega me quiero centrar en lo más importante ahora mismo: tener claro qué no hacer nunca en tiempos de crisis como estos.

Es crucial que no hagamos más daño del que nos va a provocar la crisis tomando decisiones equivocadas que agravarán el problema.

Por desgracia, muchas de las decisiones intuitivas o a las que nos mueve el miedo en primer lugar son, precisamente, lo peor que podemos hacer.

Así que comencemos.

Qué no hacer nunca en nuestro negocio cuando golpea una crisis

No importa que sea una crisis del negocio provocada por el coronavirus o por cualquier otro motivo. Esto es lo que debemos evitar.

En una situación de emergencia el miedo se dispara y la reacción instintiva es hacernos pequeños y correr a resguardarnos del chaparrón.

Ese es un grave error.

1. Nunca reducir el presupuesto destinado a Marketing

Cuando una situación de crisis se produce en una empresa, el 99% de veces se soluciona con más clientes. Es algo que he visto una y otra vez.

Pero si reducimos el Marketing, reducimos nuestra capacidad de conseguir dichos clientes.

Si un emprendedor ha conseguido alguna vez un cliente ha sido por el efecto de alguna clase de Marketing, aunque no sea el típico anuncio publicitario. Fuera lo que fuera, alguna clase de Marketing hizo efecto y por eso el cliente vino a nosotros.

Así pues, el primer instinto es recortar, pero no debemos meter la tijera sin datos ni motivos.

2. No tomar decisiones importantes en un estado emocional alterado

Las emociones corren libres. El coronavirus infunde mucho miedo, este se ve agravado por la desinformación, los bulos...

La regla de oro es que nunca se toman decisiones importantes en un estado emocional alterado.

Esto es cierto en general, pero ahora más que nunca.

Normalmente, hay 2 reacciones instintivas ante una situación de crisis y pánico:

  • Correr. Muchas veces sin un plan, siguiendo simplemente lo que hacen los demás.
  • Quedarse paralizado. Justo la reacción contraria.

Nunca debemos huir como pollos sin cabeza sin saber por qué lo hacemos o adónde vamos. Así que, calma.

3. No quedarse paralizados

No podemos seguir igual tampoco, esperando que esto no nos cambie. De hacerlo, estaremos justo en el otro extremo de las malas decisiones.

Debemos actuar, pero debemos hacerlo con cabeza. Ese es otro problema. Por el momento, debemos seguir trabajando, debemos seguir haciendo nuestra parte. No hay que pararse.

Pronto veremos en qué centrarse principalmente.

4. Bajar los precios sin otro motivo que el temor

Ante una situación como esta crisis, muchos se verán movidos a bajar los precios, otra reacción instintiva. Sin embargo, debemos recordar que, cuando se trata de negocios y crisis, muchas decisiones por instinto o emoción serán equivocadas.

Las únicas razones que nos tienen que llevar a una bajada de precios sensata, tras un análisis objetivo, son:

  • Que estamos pidiéndole demasiado al mercado. Es decir, que no ofrecemos algo que tenga bastante valor como para pedir ese precio alto (francamente, algunos productos están sobrevalorados).
  • Que tenemos una ventaja fundamental en costes sobre el resto de competidores.

Y por tanto podemos emplear una estrategia empresarial de coste reducido y guerra de precios para conseguir arrebatar clientes.

Siendo sinceros, en la segunda posición se encuentran muy pocos pequeños emprendedores, por no decir casi ninguno. Y lo que suele ocurrir es que en las situaciones de emergencia se suelen bajar los precios y nos encontramos con que vendemos lo mismo, o menos, y encima obtenemos menos beneficio.

Así que, al menos de momento, no toquemos los precios desde el día 1 ya.

5. No gestionar nuestra mentalidad ni nuestro miedo

Las casas se empiezan por los cimientos, así que el primer lugar en el que tenemos que actuar cuando tenemos una situación de crisis es en nosotros mismos, especialmente nuestra mentalidad.

¿Por qué? Porque de nuestra mentalidad dependerán nuestras acciones.

Muchas veces que me he topado con emprendedores que no lo han superado porque, antes de que se cuajara la derrota física, ya estaban vencidos en su cabeza.

Son los casos de mentalidades tales como:

  • "Sé que en el fondo no va a funcionar".
  • "No merece la pena".
  • "No hay nada que se pueda hacer", etc, etc.

En esas situaciones de crisis hay una desmotivación tan baja que nos va a estar saboteando constantemente, muchas veces sin darnos cuenta.

Otros ejemplos son los casos de profecía autocumplida, que es un fenómeno psicológico por el cual tenemos tan arraigada una creencia que al final, se hacen realidad esas condiciones que imaginamos en nuestra cabeza.

Un ejemplo es aquel que tiene un pavor a las ventas y cree en su cabeza que es incapaz de vender, o que nadie quiere comprar lo que ofrece. Con esa mentalidad, va a aproximarse de manera insegura a un posible cliente, va a tropezar murmurando unas cuantas palabras que el otro apenas va a entender, va a evitar activamente llamar y buscar clientes, cuando precisamente es eso lo que debe hacer con esfuerzo redoblado.

La gestión del miedo y la mentalidad es tan importante, que hemos dedicado un artículo completo a la gestión del miedo por el coronavirus.

Resumiendo lo visto

Más importante que empezar a hacer cosas es evitar hacer las que empeorarán la situación. Por eso.

  1. Nunca reducir el presupuesto de marketing. Veremos en breve qué hacer con él.
  2. Nunca tomar decisiones importantes en estados emocionales alterados. Esas decisiones se toman cuando tenemos datos y cabeza fría. Si está aterrado y se ve inclinado a hacer algo, espere hasta que pase el miedo antes de analizar el caso de nuevo.
  3. No se quede paralizado. Es el otro extremo que provoca el miedo. Podemos y debemos hacer algo. Veremos qué.
  4. No baje los precios sin motivo. El miedo no es un motivo. Puede que tengamos que hacer sacrificios cuando hablemos con clientes, que es una de las estrategias que veremos un poco más adelante, pero no empecemos con bajadas generales sin razón concreta.
  5. Es muy importante gestionar nuestra mentalidad y nuestro miedo. Ambos determinarán las acciones que tomemos, así que no debemos dejarlos desatendidos.

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