Pero el arranque de arreón no se quedó en una sola canción. Ni mucho menos. El terceto de apertura fue de aúpa, ya que tras “Los amigos que perdí” llegó “Verte amanecer”, que no desfalleció el ánimo y acto seguido se encadenó el homenaje a la banda argentina Soda Stereo, una de las canciones más bonitas y emotivas de Dorian en general.
Antes de los bien nutridos bises, Dorian ofrecieron otro de los momentos destacados y álgidos de la noche. Y es que “Cualquier otra parte” es un clásico dentro de Dorian y que con “10 Años Y Un Día” ha vivido una fabulosa 2ª juventud, gracias entre otras cosas a ese acertado videoclip que protagonizan María Valverde y el genial Daniel Brühl. La gente perdió el control con “(A) cualquier otra parte”. Media sala, consecuencia del sing-a-long de turno, estaría el domingo siguiente completamente afónico, ya que había ratos en los que a Marc casi ni se le escuchaba (y no estamos ante un caso de que el sonido del que disfrutaran los Dorian fuera malo o le faltara potencia; no se trataba de eso).
Mientras cenábamos a la otra margen del Manzanares, nos pusimos a comentar sobre el comportamiento de cada uno de los miembros de Dorian en escena. Estuvimos de acuerdo en el buen frontman y cantante que es Marc. No es que Marc tenga una voz excesivamente personal o un timbre reconocible como puede suceder con otros ejemplos del indie, como es el caso de Santi de Love Of Lesbian o Pucho de Vetusta Morla, pero sí que destaca como un vocalista muy correcto, que sabe muy bien hasta dónde puede llegar y al que se le entiende perfectamente bien todo lo que canta (y eso en una banda donde las letras tienen su importancia como es el caso de Dorian, es básico). Su proceder en escena mezcla el misterio, la seriedad y cierta timidez (me da la impresión), redundando todo ello en un carisma evidente. Se dirige lo justo a la audiencia, no es amigo de meter largos discursos. No obstante, es vital y animoso, ya que hasta en 3 o 4 ocasiones se bajó del escenario y se subió a la valla de seguridad para mimetizarse en parte el público de las 3 primeras filas. Vistió de riguroso negro (mantuvo la gabardina de cuero durante casi la mitad de las 2 horas de actuación), salvo por sus zapatos de hebilla de intenso rojo.