Tenía curiosidad por ver a Siniestro Total en directo. Me habían hablado varias personas cercanas bien de su directo y al enterarme en el post-concierto del viernes noche de Elefantes que se pasaban a dar un recital a La Elipa, consideré que ya era hora de volver a esas fiestas tras 4 años sin pasarme por allí (es curioso que voy el sábado de cada 4 años: 2011, 2015 y 2019; ¿quién tocará el sábado de fiestas en 2023?).
Las letras graciosas y disparatadas de las canciones se oían lo suficiente, muy saturadas (salimos del recinto con pitido de oídos por la potencia del sonido de los Siniestro) y presté mucha atención a lo que soltaba en la mayoría de ocasiones Julián al micro (porque el guitarrista Soto y el bajista Avendaño también tuvieron sus momentos de protagonismo en el micro). Eché de menos varias canciones de la banda que me gustan como “Menea el bullarengue”, “Assumpta” o “Pueblos del mundo: ¡extinguíos!”.
El ambiente, como era de esperar, era un disparate y un desparrame absoluto, con unos pogos a ratos bastante notables. Nosotros cometimos la temeridad de situarnos en la primera fila y así nos fue. Incluso un fumeta, como diría Santi Balmes en “Incendios de nieve”, “mal ventilado y peor de los nervios”, se me subió a la chepa, dejándome ojiplático (me dije: “será alguien a quien conozca”, y qué va). Pero si vas a estos conciertos ya sabes lo que hay, así que no puedes soltarle una castaña en los piños al sujeto, porque como también dijo Jarvis Cocker en “Party hard”, “si no querías fiesta, ¿por qué viniste aquí?”.