¿Qué criterio debe utilizar una persona para distribuir sana y equilibradamente su tiempo entre la ocupación que le demandan sus actividades laborales y la atención que necesita dedicarle a su grupo familiar?
Se supone que la mayor dedicación de una persona a sus responsabilidades cotidianas de trabajo habrá de contribuir a una mejor atención y cobertura de las necesidades económicas del grupo familiar a su cargo y, por lo tanto, al mejoramiento de sus niveles de vida.
El problema radica en que las empresas no han incorporado en su gestión esta preocupación social a pesar de los importantes beneficios y minimización de riesgos que involucra su implementación. Aún más, un número significativo de empresas impiden realizar una conciliación adecuada, producto de la extensión y rigidez de los horarios de trabajo y las recurrentes actividades fuera del horario laboral, como capacitaciones, reuniones o compromisos sociales. En esas organizaciones aún rezan antiguos códigos como “las personas funcionan como entes independientes en lo laboral y familiar” y “el trabajar mejor significa permanecer más horas en la oficina”.
Esta compleja realidad trae consigo una serie de negativas implicancias en el ambiente de trabajo, como el ausentismo, alta rotación y baja productividad y problemas relacionados a la seguridad y salud, como el stress y sedentarismo.
A pesar de esto, existe un cuadro de empresas pioneras –en nuestra zona -la Universidad de Concepción y Essbio, por mencionar a aquellas premiadas en 2010- que han incorporado en la gestión las prácticas familiarmente responsables como un importante elemento para cimentar el compromiso con los objetivos de la empresa y la lealtad hacia la calidad por parte de los trabajadores.
Estas empresas han encontrado una serie de políticas regulares relacionadas a la flexibilidad y reducción de la jornada de trabajo, horario comprimido y trabajos compartidos. También, existe un amplio conjunto de medidas relacionadas a un mayor período de descanso maternal, días libres, cuidados especiales de los hijos, tiempo sabático, vacaciones extras no pagadas y la sustitución de salario por tiempo.
La encuesta mencionada también revela que el 60 por ciento de las personas consultadas confiesa que están absolutamente dispuestas a reducir o limitar el éxito de sus carreras empresarias si eso les permite estar más tiempo y mejor con sus familias.
La integración anhelada entre familia y trabajo no se circunscribe a una cuestión de horas; pasa por la certeza de que ambos mundos están unidos entre sí.
Las soluciones están a un paso. Lo más importante es transformarlas en un cambio cultural profundo.
http://www.diarioladiscusion.cl/index.php/opinion/opinion1561100476/132-editorial456202711/3189-conciliar-familia-y-trabajo
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