¿Conciliar? Tururú

Por Beatrizmontiel @CantandoAMama

Mis padres me llevaron por primera vez a una escuela infantil cuando ya tenía más de 3 años y medio, y por aquel entonces era una escuela infantil y no un "cole de mayores". Preescolar (ya en el centro escolar) comenzaba el curso en el que los niños y niñas cumplían 4 años y trataba de dos cursos completos, P4 y P5. Ya con seis años todo niño o niña viviente era escolarizado como marca la ley, en primer curso de primaria o EGB. Eso del homeschooling no se estilaba (o desde luego, si alguien elegía la opción de educar en casa guardaba el secreto como un tesoro). De unschooling ya ni hablamos.

De la escuela infantil no tengo apenas recuerdos, pero mi madre sí me ha contado mil veces que cada día, uno detrás de otro, y así todos los días del curso, me quedaba llorando a moco tendido cuando mi madre se alejaba y me dejaba en manos ajenas. Eso sí, en el momento que entraba en el aula mis lágrimas cesaban y muy "resignadita" dejaba que pasaran las horas hasta nuestro nuevo encuentro. ¡Tenía un cuento...! NO, dejaba de llorar porque al no estar mi madre, figura de apego seguro para mí, de nada servía mostrar mi tristeza a quien no podía consolarme. Yo quería que me secara las lágrimas mi madre, no me servía cualquier abrazo, quería su calor y sólo el suyo.

Hoy en día, parece que este desapego forzado debe darse mucho antes de los tres años y medio. Los gobernantes de este país piensan que la mejor medida de conciliación es abrir cada vez más escuelas infantiles desde 0 años. Yo creo que es porque no saben lo que significa la palabra conciliar. Conciliar es poder acompañar a tus hijxs en su desarroyo de aprendizaje natural y afectivo sin arriesgar tu carrera profesional, es decir, garantizar tu puesto de trabajo y sueldo sin que eso perjudique la infancia de tus hijxs. Para ellxs, lxs gobernantes, conciliar significa que tú sigas trabajando el mismo tiempo que antes en el lugar en el que lo hacías mientras otrxs cuidan de tus hijxs. ¡Pero qué mierda es esta!

En otros países de la unión europea, la infancia es prioridad y existen leyes de conciliación REAL. Para empezar los permisos de maternidad suelen durar una media de 2 años, sin que eso interfiera en la garantía del puesto y sueldo que los padres tenían. Pudiendo además compartir este permiso con la pareja, de forma que muchas familias deciden que la madre esté el primer año y el padre el segundo, por ejemplo. En Rusia, el permiso asciende a 5 años.

En España los permisos de maternidad son irrisorios. 16 semanas con tu bebé y luego búscate la vida, amiga. Ni siquiera se respetan los 6 meses de lactancia exclusiva que promueve la OMS, y si quieres continuar ofreciéndole a tu hijx tu leche no te queda otra que ordeñarte tú misma o con un sacaleches en la oficina y a escondidas. Es devastador ver a mujeres embarazadas asistiendo a jornadas de puertas abiertas de las escuelas infantiles, antes de que nazca esa criatura ya están presentando solicitudes para que otrxs se hagan cargo de ellas mientras los padres trabajan. ¡Es de locos!

Este año mi hija de dos años ha comenzado en una escuela infantil diferente a la del año pasado. Ella tuvo que separarse de nosotros forzosamente con año y medio. Y este año, para nuestra sorpresa, va "al cole" tan feliz. Se despierta cada mañana con una sonrisa y casi sacándonos de casa para ver a Susana (su tutora) y sus nuevos amigos. Por un lado me voy a trabajar tranquila, pero por otro... no dejo de pensar en lo rápido que mi hija a interiorizado la separación y que tras un año (el pasado) de llantos constantes durante 5 largos meses hasta que consiguió "adaptarse" a su escuela, haya aceptado (y de buen grado, además) el separarse seis horas al día de sus progenitores.

No es justo.

No es justo que nuestrxs hijxs tengan que madurar a marchas forzadas. No es justo que entiendan lo que es la separación tan pronto. No es justo que les robemos su infancia en la forma que lo hacemos. No es justo que nos arrebaten un vínculo creado o por crear (muchos bebés pasan casi más horas en la escuela infantil que con sus padres). No es justo que vivan la resignación en sus pequeñas mentes y cuerpecitos. No es justo que no nos dejen conciliar de verdad.

Luego estxs bebés van al colegio y muchos se ven obligados a quedarse a clases extraescolares (que les viene muy bien) o incluso se acercan a recoger a sus padres del trabajo porque estos salen más tarde de trabajar que ellos del colegio. Y luego, cuando por fin todos los miembros del hogar se encuentran juntos para compartir tiempo, éste siempre es escaso: hay que limpiar la casa, ir a hacer la compra, hacer la comida del día siguiente... y deberes, montañas de deberes, infinidad de deberes... Volvemos a forzar su madurez. Volvemos a robarles la infancia que merecen.

¿Donde queda el tiempo de juego, de mimos, de guerras de almohadas y cosquillas? ¿Cuándo nos damos besos y abrazos? ¿Cuando compartimos una charla enriquecedora? ¿Qué pasa con el tiempo de placer que merecemos como seres humanos?

Nuestrxs hijxs son nuestrxs espejos. Nosotras y nosotros somos su filtro para entender el mundo y la forma en la que lo vivimos la vida les servirá de guía a ellxs. ¿Queremos que vivan su vida sintiéndose libres y dueñxs de su destino? ¿O atrapados en un sistema absurdo de producción y consumismo compulsivo?

Aquí os dejo algunas plataformas y peticiones para conseguir en España una conciliación real. No dejéis de asociaros y firmar, porque todo apoyo es poco. Merecemos una conciliación real, tanto padres y madres como hijos e hijas.