Y así fue, en breve el emperador Constancio comenzó un asedio contra la ciudad, que le era reacia desde hacía tiempo. La epidemia y la muerte se hicieron presentes, y Barbato recordó que ya les había advertido, así que los habitantes de Benevento rechazaron públicamente la idolatría, suplicando misericordia a Cristo. El mismo Barbato cortó el árbol y fundió la serpiente y del oro resultante mandó hacer un cáliz y una patena. Cuando terminó de decir misa, el emperador levantó el asedio y se marchó resignado.
Uno de los fallecidos por la enfermedad fue Hildebrand, obispo de Benevento, y en su lugar fue elegido nuestro santo, quien fue consagrado obispo el 10 de marzo de 663. Su apostolado se centró en desterrar todo rastro de idolatría, llevando a sus ovejas a Cristo. En 680 estuvo en el Sínodo Lateranense celebrado
contra los monotelitas por el papa San Agatón (10 de enero), y en 581 asistió al Concilio de Constantinopla, dedicado al mismo asunto.Barbato falleció al año siguiente, el 29 de febrero de 682. Sus reliquias fueron trasladadas al monasterio de Monte Vergine.
Fuente:-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
Auxibio I de Solias, obispo.