Como ya hemos repetido en numerosas ocasiones en este blog, y a pesar de que tanto pescadores como incluso los medios de comunicación siguen alimentando la confusión, en la Península ibérica podemos ver dos especies de cormoranes, el Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) y el Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis). Se trata de dos especies muy diferentes, tanto por su aspecto externo y su tamaño como por sus costumbres, su distribución y el hábitat que ocupan. Mientras que el cormorán grande es una especie que en Asturias se presenta como migrador e invernante y se ve frecuentemente en el interior, el moñudo es una especie sedentaria y exclusivamente marina.
Pero incluso dentro de la misma especie, pueden aparecer distintas subespecie, como ocurre con el Cormorán grande en la que podemos encontrarnos en la Península ibérica con la subespecie continental (P.c. sinnensis) y con la especie marina (P.c. carbo). Durante el invierno, las dos subespecies son prácticamente indistinguibles, salvo por ciertas medidas corporales concretas, pero en plumaje nupcial si es posible distinguirlas. Por otra parte, mientras que la subespecie continental es la que se presenta de forma más numerosa como invernante y está en expansión, la subespecie continental es mucho menos frecuente y se encuentra en declive.
En el siguiente vídeo se pueden observar las diferencias, tanto entre las dos especies de cormoranes como entre las dos subespecies de cormorán grande y los distintos plumajes del cormorán moñudo.
La mayoría de los cormoranes grandes que invernan en Asturias y el norte de la Península ibérica se marcharán en unos pocos días o semanas a sus colonias de reproducción en el norte y centro de Europa. Cuando regresen a finales de verano ya habrán mudado de nuevo, y no presentarán las manchas de plumaje blanco características de la librea nupcial