Cada día son más los que creen que, lejos de perjudicarle, esta imputación en España otorga a Zapatero un escudo protector. Mientras la opinión pública se escandaliza con titulares de registros y posibles arrestos, se estaría tejiendo en silencio una estrategia para blindarlo frente a la única justicia que realmente le inquieta: la de Estados Unidos.
La investigación americana sobre Zapatero es de una gravedad extrema. Washington no persigue simples irregularidades políticas, sino vínculos directos con el régimen de Nicolás Maduro que involucran narcotráfico, violaciones sistemáticas de derechos humanos, blanqueo de capitales y evasión de sanciones.
La justicia estadounidense es implacable, rápida y difícil de corromper. Frente a eso, la española resulta mucho más manejable. Por eso las prisas por abrir causa aquí. No sería afán de justicia, sino una carrera contrarreloj para tomar la delantera.
El núcleo de la maniobra es el principio "non bis in idem", según el cual no se puede juzgar a una persona dos veces por el mismo delito. Una vez abierto el procedimiento en España, se puede alegar que los hechos ya se están juzgando aquí y bloquear cualquier extradición. Además, se fragmentan las causas entre distintos juzgados, se rebajan los delitos a figuras menos graves y se busca cualquier error formal que permita archivar o dilatar el proceso indefinidamente.
Los que defienden que la imputación es tramposa afirman que no es casualidad que Zapatero indultara en el pasado al hermano del juez que lleva su caso. El blindaje jurídico está servido.
Asqueados de las argucias y mentiras del sanchismo, muchos piensan que quizás todo el ruido mediático es puro teatro.
Mientras la ciudadanía se entretiene con la apariencia de un proceso riguroso, se estaría construyendo un muro legal para garantizar que Zapatero nunca pise una cárcel norteamericana.
Sabemos que los corruptos se protegen unos a otros y que el propio Sánchez, maestro en trampas e impunidades antidemocráticas, es consciente de que si cae Zapatero, detrás iría él.
Francisco Rubiales