Revista Cultura y Ocio

Crimen de Irvine Welsh

Publicado el 19 octubre 2017 por Elukelele @ElUkelele

Irvine Welsh ha sido uno de los escritores más influyentes de finales del siglo XX y principios del XXI. ¿Te gustó Trainspotting o Porno? Pues Crimen no tiene nada que ver y no porque sea una mala novela, ni mucho menos. Simplemente es… Diferente.


Quería decirle a mamá que aquel tipo era mala gente. Igual
que el otro, el de su pueblo, Mobile, y que el hijo de puta aquel
de Jacksonville. Pero mamá, que se estaba pintando los ojos ante
el espejo, la mandó callar tras comprobar que todas las contraventanas
estaban cerradas, porque habían dicho que aquella noche
llegaría una tormenta procedente del noreste

Así empieza esta obra del 2010 que narra las poco idílicas vacaciones de un policía escocés especializado en casos de pederastia y su esposa en Miami. Las cosas se tuercen entre los dos y Ray, el policía, acaba en una fiesta algo turbia donde acabará protegiendo a una niña llamada Tianna de un grupo de pederastas.

Esta vez, el autor de Trainspotting se adentra en el género negro con su prosa áspera e irónica y nos regala un personaje principal, que pese a sus muchos excesos, tiene alma de antihéroe. Ese policía de Edimburgo llamado Ray Lennox entra dentro de los personajes típicos del escritor escocés: drogadicto, mujeriego, paranoico y violento, pero a diferencia de la mayoría de sus personajes, tiene un notable e inquebrantable fondo ético, propio de los cánones del género.

El tema de la pederastia es duro y desagradable. En manos de otro autor podría haber salido una aberración, pero Welsh sabe combinar la crudeza con la ternura sin caer en el morbo fácil ni en melodramas estúpidos propios de telefilms de Antena 3 al mediodía (sí, esos que van tan bien para echar una siesta y que son protagonizados por anormales, dirigidos por anormales y escritos por anormales, pero sin ánimo de faltar, ya que hay que ganarse el pan).

He de reconocer que al principio se me hizo algo pesada, pero a medida que la narración avanzaba, me enganché por completo a esa historia con un trasfondo tierno, crudo y a veces divertido.

Persecuciones, peleas, excesos con las drogas, escenas crudas y peligrosas obsesiones, incluyendo una huida hacia la nada y algún giro de guión que hacen de esta novela la más «convencional» del escritor. Eso no es para nada algo negativo ni mucho menos. En mi humilde opinión, Welsh quiere dar una pequeña vuelta de tuerca a sus novelas, ofreciendo su obra más «luminosa» (si es que se puede denominar así).

Ojo, sigue habiendo mala leche, crítica social y momentos desagradables, no nos engañemos. Pero parece (como he dicho en el párrafo anterior) haber luz al final del túnel y cierto maniqueísmo entre héroes y villanos (que como he dicho antes no tiene porqué ser malo).

Lo mejor: el protagonista principal (con todos sus traumas) y la relación entre él y la niña (lo mejor sin duda de la novela).

Lo peor: algún personaje secundario tópico (como el amigo del prota en Miami),  un comienzo algo lento y cierta decepción en algunos «malos».


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