Este año tampoco veremos los suicidios de Botín, de Rosell o de Rajoy. Hemos visto los de la gente sencilla, acosada por la crisis; desemplead@s a punto de ser desahuciad@s o personas acorraladas por las deudas y la ausencia de esperanza.
Cada día tenemos más claro que no es una crisis, que es una inmensa estafa que pone nuestra miseria al servicio de sus privilegios.