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Crisis sistémica del régimen político español

Publicado el 17 junio 2010 por Peterpank @castguer

Con el término sistémico/a se quiere hacer mención a la generalidad o totalidad de un sistema ( sistema: conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto ); de todo, de todo el conjunto de ese sistema. Y, se habla de crisis sistémica cuando se pone en duda la continuación de ese sistema todo. Una crisis sistémica se produce ante la inviabilidad del sistema utilizado para que algo funcione. En nuestro caso, el sistema completo español. Es decir, España no tiene un sistema válido para salir adelante airosamente para defenderse en la vida, en relación con los demás. Por tanto, habrá que parar la burra y ver qué ha ocurrido y por qué ha ocurrido.
Si consideramos a España como una empresa, qué duda cabe que estaríamos hace tiempo en suspensión de pagos. Aún trampeando, como así ha sido, de mil maneras para ocultar la realidad. Lo paradójico de todo esto es que el propio Estado se ha puesto en la misma situación en la que durante siglos ha mantenido a la población sobre la que ha dictado. Ahora, en estos momentos, sale a la luz que el estado español es tan insolvente, dependiente  y pedigüeño como sus explotados gobernados.
Los países más solventes  -  o los grupos humanos, que después se convierten en Estados - que pactan sus propias normas de funcionamiento, son aquellos en los que el grado de libertad sólo queda limitado por el común acuerdo de todos. Pero ojo, el acuerdo de hombres libres, en el sentido de que no dependen -  más allá de sus propias y personales obligaciones contraídas privadamente - de un estado superpuesto a los pactos constitutivos previamente establecidos para establecer las reglas de funcionamiento de ese estado que ellos como hombres libres deciden crear. El estado, por tanto, será gobernado por quienes esos hombres libres decidan y con la finalidad o finalidades que esos hombres libres establezcan. El estado es solo una maquinaria a puesta a su servicio y no al revés.
Si un estado se convierte en el Leviatán del pueblo que lo constituye y  sostiene financiándolo, será otra cosa, pero no es ya un estado, será una imposición. Cuando la gente critica a los funcionarios, no está criticando a las personas que ocupan esos puestos, están criticando, aún inconscientemente al estado que se les enfrenta y humilla, posicionándolas en tal situación que cada momento de su vida depende de la voluntad de ese estado. Y así año tras año y siglo tras siglo. ¡Ya está bien!.  Depender es encontrarse subordinado a una autoridad o jurisdicción cuya finalidad no es la misma que la pretendida por esos hombres libres que además lo financian. Es ese tipo de dualidad o división dentro del sistema de un estado la que, básicamente, conduce sin remisión a la crisis de todo el sistema de ese estado pues, el estado - mero grupo logístico de la población que pacta constituirlo -, logra oponerse y doblegar a sus constituyentes: La sociedad civil, compuesta desde entonces de hombre que dejan de ser libres. Un estado conformado por hombres que no son libres, mal puede competir en el mundo, sin la dignidad y lealtad necesaria entre sus componentes para llegar a cualquier meta ya que, precisamente, esa dualidad desdibuja cualquier finalidad común. Y, sin un objeto común por el que luchar no hay realmente donde ir. Tan es así que resulta significativo que no tengamos en común ni tan siquiera un  himno en el que todos nos reconozcamos. Y por eso estamos aquí y así en estos momentos.
Empezar de nuevo, con la misma ilusión que cuando se creyó y confió en las bondades del sistema vigente, después defraudadas. Habrá que partir de lo que en 1978 no se hizo. Discutámoslo todo, todos, porque el futuro no puede seguir dependiendo de un régimen político como el actual. Que cada uno sea responsable de sí mismo y que cada uno con lealtad aporte lo mejor de sí a este pueblo. El sometimiento esclavizante a un eterno estado comandado por ladrones y déspotas, con título o sin él, no debe tener futuro para las pretensiones de la sociedad española.
J.C.

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