Crítica Atrapen al Gringo

Por Cinéfilo Criticón @cinefilocritic

Un pueblito llamado ‘Gringolandia’.

 ★★★☆☆ 

Si deciden ver las aventuras de Mel Gibson en una cárcel mexicana, es necesario hacer a un lado el orgullo para aceptar otra vez la visión de un extranjero. En esta ocasión, intentando representar un decadente sistema penitenciario que le funciona demasiado bien al gringo para conseguir lo que desea.

La trama se desarrolla en alguna desconocida prisión donde los convictos viven en total libertad. La única referencia que tenemos es que se llama ‘El Pueblito’, un dato del cual estoy familiarizado ya que así se le conocía la penitencieria de La Mesa en Tijuana, hasta el 2002, cuando muchos de los internos fueron trasladados a otra prisión y dejaron supuestamente tantos de los privilegios como tiendas, habitaciones independientes, vivir con sus familias, todo como si fuera una extensión de la ciudad. A ese mundo es donde llega un norteamericano que desea sobrevivir lo suficiente para fugarse de la prisión.

Simplemente no es posible tomar en serio una película que no es crítica y más bien una parodia de una de las tantas facetas de la cultura mexicana. Se utiliza la música, lucha libre, modismos, vestuarios y hasta actores mexicanos para representar lo que bien puede ser un insulto o un intento de entretenimiento. Quizás para los ignorantes de México les sea suficiente disfrutar tanta diversidad exótica que es difícil de reproducir, pero para uno que esta expuesto a diario, esto no es prácticamente digno de pagar un boleto. Por eso se los dejo a cada uno de ustedes decidir que es esta película en realidad.

Por lo anterior, ahora me es sencillo comprender su limitada comercialización en el mercado estadounidense, a tal grado que su distribución se realizó mediante pago por evento en el sistema de cable. Se entiende que no es una película fácil de digerir, más con la dificultad que tienen los vecinos del norte para aceptar otra cultura que no sea la suya. Ni porque se hace todo lo posible para ser accesible teniendo a todos personajes que interactúan con el gringo hablando un entendible inglés.

La película se vuelve más atractiva en su presentación, que en lo que a la trama se refiere. No puedes evitar de maravillarte en la recreación del Pueblito por parte del diseñador de producción Bernardo Trujillo, con cada uno de sus detalles que hacen de la prisión otro personaje más del elenco y ni como olvidar las felices casas de acampar que se balancean al ritmo del amor. Es una lástima que el guionista y también director Adrian Grunberg no haya podido evitar caer en los vicios de algunas telenovelas con el villano necesitando un hígado que sólo es compatible con el hijo de una prisionera, que asesino a su marido y que por el cual el chamaco busca venganza. Más complicado no podía ser posible, hasta el hecho de la amistad del niño con el gringo resulta más como comedia negra que intento por entablar una relación que será de importancia para el requerido explosivo final.

Después de un intercambio de ideas con Josué sobre la película, no me es posible negar que la experiencia me fue placentera  y sólo porque llegue ha aceptar la arrogancia de la interpretación de Mel Gibson como un gringo capaz de comérselas vivas y escupirlas muertas. Es la energía del actor, junto con  sarcásticos diálogos los que me mantuvieron la mayor parte del tiempo entretenido. No es una obra de arte, más bien puede pasar como una película mexicana que intenta sólo distraer o sobrevivir en taquilla.

Debo de advertir que no existen limitaciones por exhibir las consecuencias de la violencia, es por eso que tenemos una gran variedad que van desde explosiones, balaceras en cámara lenta y hasta electrocuciones. Es cuando se mofan de tales escenas que ya conocemos a la perfección cuando resultan ser agradables, de lo contrario se sienten como relleno para justificar que es una cinta de acción.

En su intento por lograr el sello de autenticidad, la participación de varios actores mexicanos se hace presente. Para quienes los conocemos, sus interpretaciones resultan ser demasiado familiares para sobresalir. Tenemos Jesús Ochoa de cichincle (asistente) amenazando a quien se pare enfrente, la actriz Dolores Heredia en otro personaje de mujer fuerte capaz de salir adelante y un Fernando Becerril que sólo está para cobrar su cheque. Después del niño, el único que lograr acaparar nuestra atención es Daniel Giménez Cacho como el jefe narcotraficante al mando, dicho personaje pudo haber sido una caricatura, sin embargo logra con seriedad darle vida un auténtico villano capaz de todo para lograr seguir con vida.

Mucho he leído sobre la capacidad de Gibson para seguir interpretando personajes de acción, considerando su edad que a cada momento es más evidente, pero lo mismo se puede decir de todo el elenco de ‘Los Indestructibles’ y no escucho quejas al respecto.  Así que eso de que está muy viejo para andar esquivando balas es ridículo.

No es una película perfecta, tiene sus cambios de ánimo repentino entre los dilemas psicológicos del gringo y los malvados de ‘Gringolandia’, pero dentro de tanta locura al menos tuvo lo suficiente para justificar la ida al cine.