Crítica de cine: 'El Consejero'

Publicado el 09 diciembre 2013 por Lapalomitamecanica
Había una vez... un circo del crimen

Nota: 4


Lo mejor: intenta enfocar un tema muy usado desde un punto de vista diferente.
Lo peor: falla en el resto de niveles más básicos (e imprescindibles).
Sin ánimo de hacer bromas macabras, Tony Scott se suicidó cuando su hermano Ridley estaba rodando esta película. Quizás esto último tuvo algo que ver. Porque The Counselor es un auténtico despropósito. Tras sus dos horas, no estoy por la labor de redimir ni a su director ni a su guionista (Cormac McCarthy), pero sí salgo con una idea clara. La mano de McCarthy se percibe durante todo el metraje; sin embargo, la dirección de Ridley Scott pasa totalmente desapercibida. A El Consejero le sobran diálogos y le faltan referencias. Expone un esqueleto narrativo ineficaz que bordea el desconcierto. Cormac McCarthy – quien se estrena con su primer guión - dota al filme de una carga literaria que fusila todo su potencial. Confunde constantemente el medio cinematográfico con la hoja de papel,  haciendo un flaco favor a su director y al conjunto de la película. Así, el veredicto es que en el filme los elementos más básicos de la historia resultan fallidos.
The Counselor pretende ser una reflexión sobre cómo la corrupción y la codicia en las altas esferas a veces se ve obligada a mancharse las manos en los bajos fondos. Habla sobre la hipocresía de ignorar un problema y sus consecuencias – pretendiendo beneficiarse en alguno de sus escalones - hasta que a uno le afecta personalmente y trastoca todo su mundo individual. Para ello, presenta la situación en la que se encuentra alguien civilizado (Fassbender), con sus dudas morales antes de entrar a formar parte de un negocio que no lo es. Lo que le puede pasar a una persona medianamente normal en un contexto infernal: traficantes de droga que hacen de todo. El hipócrita sale mal parado porque no se da cuenta que él también está generando esa violencia.

Un punto a favor de The Counselor es que, a pesar de tratar sobre un tema tan tópico y manido como es el tráfico de droga en la frontera entre Estados Unidos y Mexico, intenta aportar una perspectiva algo más atípica y diferente que el resto de filmes de trama similar. Desgraciadamente, el propósito de abordarlo mediante una aproximación más pausada, se ve obstaculizado una vez más por el peso de los diálogos de Cormac McCarthy (que inevitablemente contaminan todos los elementos del filme). Pues The Counselor es un filme estructurado casi exclusivamente en conversaciones. Y ahí radica uno de sus grandes errores capitales. La trama queda fragmentada por unos diálogos imposibles, provocando a su vez que los personajes resulten totalmente inverosímiles.The Counselor dispone de un reparto de lujo cuyo talento se desperdicia completamente. Pues a ninguno se le concede demasiado peso narrativo. Todos quedan desdibujados, como meras caricaturas del estereotipo que pretenden representar. Los actores y actrices quedan atrapados en personajes planos y forzadamente estrambóticos que surgen de la nada y con los que resulta muy difícil empatizar. Así, hay diferentes razones por las que las interpretaciones no convencen. La primera y más poderosa es la ya mencionada sobre la poca profundidad de los personajes: carecen totalmente de recorrido.

A continuación, en el caso de Bardem, que interpreta a un nuevo rico que no sabe cómo gastar su dinero, la caracterización le juega una mala pasada. La apariencia esperpéntica que le asignan distrae al espectador, arrancándole incluso carcajadas inesperadas. Resulta increíblemente difícil tomárselo en serio. Brad Pitt y Cameron Diaz también suspenden, aunque estos debido a sus propias limitaciones. El primero porque no importa a qué personaje esté encarnando. Puede llevar puesto un sombrero de cowboy o una gorra de béisbol; casi siempre hace gala de los mismos gestos y la misma pose chulesca. Cameron, por su parte, se limita a hacer de Cruela de Vil durante todo el metraje. Por último, Penélope y Fassbender se salvan de la quema de talentos. Aunque a ella le toca un papel facilito, de esposa ignorante de los negocios de su marido, su personaje no tiene ninguna trayectoria. Él, que hace de abogado corrupto, es el único capaz de lucirse y que convence mínimamente.El último filme de Ridley Scott es innecesariamente largo y se hace aburrido. Su ritmo fluctúa constantemente creando un desorden no intencionado. Por si fuera poco, el metraje contiene pequeños detalles que lo hacen menos creíble si cabe. Por ejemplo, ¿qué hacen los guepardos de Bardem sueltos en una fiesta llena de gente? O, ¿por qué los lleva en la parte de atrás del coche como si nada? O cuando Penélope y Cameron hablan en la piscina, para empezar no queda claro si ya se conocen de antes. Y para continuar, no sabemos a santo de qué Cameron esgrime esa actitud soberbia ante Pe, y ésta ni si   quiera le contesta. Por lo que nos han contado hasta entonces, Pe no tiene ningún motivo aparente para no hacerlo. Todo es forzado y ridículo. Incluso el último tramo de la cinta - cuando el abogado de Fassbender le consuela por teléfono – en el que por fin conocemos al primer mexicano que no perpetúa el estereotipo de mexicano analfabeto, chapuza y malhablado; esta parte no casa con el resto de la película, evidenciando el ansia de lucimiento de un Cormac McCarthy que en su primer guión se ha cargado una película.