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Crítica de Cine | El imperio de los lobos, de Chris Nahon (2005). "Enfrentándonos al cine francés"

Publicado el 08 octubre 2013 por Mientraslees

Enfrentarse al cine francés constituye siempre una sorpresa. Más cuando se trata de cine de acción frente a ojos acostumbrados a lo hollywoodense. Esta vez la sorpresa la trae Jean Reno, protagonista de El imperio de los lobos, dirigida por Chris Nahon. Les invito a saber de qué se trata.
Título Original: L’empire des loups
Año: 2005
Duración: 128 min
País: Francia
Distribuidora: On Pictures
Director: Chris Nahon
Guión: Jean-Christophe Grengé, Chris Nahon, Christian Clavier, Franck Ollivier.
Interpretes: Jean Reno, Arly Jover, Jocelyn Quivrin, Laura Morante, Philippe Bas, David Kammenos, Didier Sauvegrain, Patrick Floersheim, Etienne Chicot, Albert Dray, Vernon Dobtcheff.
Sinopsis: Anna Heymes (Arly Jover) es la esposa de un alto funcionario del Ministerio de Interior. Su vida trascurre con normalidad, pero desde hace un mes sufre alucinaciones terroríficas y crisis de amnesia. Su enfermedad le hace olvidar el rostro de su marido e incluso poner en duda su honradez. Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, un capitán de policía, Paul Nertheaux (Jocelyn Quivrin), se encarga de la investigación de un triple asesinato de unas mujeres turcas que trabajaban en un taller clandestino y cuyos cuerpos han sido mutilados. A Paul no le queda más remedio que infiltrarse en la comunidad turca y para ello, acude a Jean-Louis-Schiffer (Jean Reno), un antiguo colega, un ex policía corrupto y de métodos violentos.


Basada en la novela de Jean-Christophe Grengé, la historia se desarrolla entre París y Turquía, iniciándose con Anna Heymes (Arly Jover) siendo sometida a diversas pruebas de reconocimiento y memoria. Entre las variadas fotografías que debe reconocer, no logra recordar el rostro de su marido cuando le ponen su foto en frente. Incluso desconfía de su honradez, ya que no es capaz de decir ni siquiera cómo se conocieron. Sin embargo, el rostro de un joven de rasgos orientales la inquieta. Cada vez que él va a la tienda de chocolates que Anna y su amiga mantiene, ella cree haberlo visto antes, pero le es imposible recordarlo. Sus crisis por estrés aumentan con el tiempo. En reuniones con amigos y ante situaciones de tensión, Anna ve sus rostros deformados.
Por otro lado, la policía ha dado con la tercera mujer turca e ilegal asesinada en cuatro meses en medio de las cloacas francesas. Paul Nerteaux (Jocelyn Quivrin), capitán de la policía, está a cargo de estos horrendos crímenes, donde las víctimas resultan golpeadas, mutiladas, violadas, etc. Ante tales hechos, Nerteaux recurre a Schiffer (Jean Reno), un policía retirado, cuyos métodos poco ortodoxos sacan de vez en cuando de sus casillas al joven capitán.
Si bien algunos más acostumbrados al cine de acción puedan diferir de mi opinión, El imperio de los lobos es una alternativa al cine hollywoodense que ha terminado por hastiarnos, siempre con la misma trama y el final épico-romántico que casi sin excepción poseen todas las cintas americanas. Sin embargo, no tiene por ello que llevarse todos los laureles. Existen elementos dispares que pueden incluso dejar al espectador un poco decepcionado. La intriga y la acción son ingredientes, a mi juicio, bien dosificados. Todo ello enmarcado en una fotografía convencional, lo anterior expuesto constituye una constante en toda la película, aunque algunos más adelantados puedan decir que ya entendieron todo en la mitad de esta. Pero el final cliché que siempre se espera no aparece por ninguna parte.
Existe también un acercamiento a la ciencia ficción a través de los experimentos que sufre Anna con Oxígeno 15, un fuerte radioactivo que en altas dosis altera la memoria humana y permite redefinir la personalidad a voluntad propia. Sin embargo este elemento se queda solo en eso, en un mero acercamiento. También se desarrolla un poco lo esotérico y lo religioso, quizás para darnos mucho más en qué pensar durante la película, o simplemente para confundirnos. Pero en este último punto podemos entender completamente a qué se refiere el título de la película.
A través de una banda sonora interesante a cargo de Dan Levy, la trama se vuelve intrincada una vez que las dos historias iniciales comienzan a acercarse, y nos enteramos que no todo lo que en un principio creímos, era cierto. El elemento antiterrorista y los grupos de extrema derecha turcos, cuya presencia en el país galo es bastante importante, parecen ser el escenario perfecto para desenmarañar todo el problema. Sobre todo porque el pasado de Anna tiene mucho que ver con ello.
Quizás el desarrollo para la mitad de la película pueda hacérsenos un poco pesado. Ello y el que algunos detalles en el final no se logren comprender. Y es que la idea inicial del asesino serial que Nerteaux sigue, se diluye con el correr de los minutos, pero intenta retomarse en los últimos, lo cual no terminó de convencerme. Lo más interesante de la película: el personaje interpretado por Jean Reno. Sin lugar a dudas, Reno se lleva la película a cuestas, dado que las interpretaciones de sus co-protagonistas no alcanzan su magistralidad, a pesar de que Arly Jover (Anna Heymes) le siga muy de cerca.
Me sigo quedando con una buena impresión del cine francés a pesar de todo. Por ello les invito a, si tienen la oportunidad, darle una ojeada a esta cinta que de seguro los tendrá pendientes hasta el final.
Lo mejor: el inesperado desarrollo de la historia.
Lo peor: el argumento del asesino en serie que se diluye en la trama.
Puntuación: 8/10

Carolina E. Varela
Carolina E. Varela nació en Santiago de Chile en 1986. Es Licenciada en lengua y literatura hispánica de la Universidad de Chile, y Diplomada en Edición y Publicaciones por la Universidad Católica. Editora del área infantil juvenil de Tríada Ediciones. "La Maldición del Inquisidor es su ópera prima, primera parte de la saga Maleficari.

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