El guión es un absurdo, atropellado, sin coherencia, ni un atisbo del componente original ni del mensaje de justicia que imploraba o la crítica social del mismo. Complicada tarea el presentar una obra con un cariz tan profundo y condensarla en la duración de una película comercial, pero para eso tenían prevista más secuelas. La coctelera donde han metido todos los géneros posibles y esperar a que salga algo potable se fue por el retrete. Realmente, no sé en qué género encuadrar esta apática y bochornosa Death Note de Wingard, ni él mismo ha sabido embadurnarla de un género concreto. Aún más lamentable es el trato a los personajes, si nos dijeran que son una auto parodia nos lo creeríamos. Light se convierte en un 'loser' afeminado y carente de todo lo que tenía el Light Yagami del manga, al igual que la chica que hace de Misa, con matices totalmente distintos y un L que intenta imitar los peculiares movimientos del original sin alma ni razón. Lo único salvable es Ryuk, con un tono más siniestro, oscuro y muy poco de fiar, con la voz de Willen Dafoe en su versión original. Muy parecido a Destino Final, que parece que es lo que triunfa entre la juventud americana, segmento al que va destinado el film que nos ocupa.
"Americanizar" las obras maestras europeas y, sobre todo, orientales no suele salir bien (¿quién no recuerda la atroz Dragonball Evolution?) pero al menos le pedimos un trato menos despreciable, valorar más el contexto de la creación original, no basarla en un cambio radical sin sentido y colmado de tópicos por doquier. Como adaptación es malísima, pero como película independiente tampoco funciona. No queda más que apuntar a Netflix en nuestro cuaderno de muerte.Valoración: [3/10]
★★★★★★★★★★
Paco Garrido