Crítica del 1x10 "Thanksgiving" de Brooklyn Nine-Nine

Publicado el 30 noviembre 2013 por Dro @Drolope

Parece ayer cuando la serie Brooklyn Nine-Nine emitió su piloto en la Fox, pero de eso ya hace meses. Ahora, la serie ya ha celebrado dos especiales, el capítulo de Halloween y el de Acción de Gracias, que es el que voy a comentar ahora.
Muchas series, esta temporada, empezaron con muy mal pie y, afortunadamente, según las críticas que leí, ésta estaba en la media. Para mí, después de una decena de episodios, la veo muy bien, aunque claro, yo siempre he sido más de comedias de situación.
En este capítulo la comisaría, mejor dicho, Amy Santiago, tienen preparada una cena. Pero hay un grave problema, aunque sean estadounidenses y esto es una tradición (en Canadá también, pero en otra fecha), nadie quiere asistir.
Entre ellos, el más notable es Jake Peralta, que odia profundamente ese día, posiblemente porque en esa fecha su padre le abandonó, algo que puede dejar marcado a un niño de por vida y esto es lo que le está pasando a Peralta.
Al principio, la mayoría de trabajadores del precinto asisten, pero la cosa se empieza a torcer. Al capitán Ray Holt le avisan que alguien ha robado un gran montón de dinero de la sala de pruebas de la comisaría. Con esta excusa, Jake también se marcha de la cena.
Entonces Amy, que tenía un genial discurso preparado para el capitán, decide esperarse hasta que él vuelva, pero sus invitados se impacientan y, tras un extraño discurso de Charles Boyle, Terry Jeffords empieza a comer, pero pronto lo deja.
A pesar de que Amy viva sola y eso implique cierta independencia, no sabe cocinar un carajo. Un ejemplo, al no tener sal, decide poner a su comida bicarbonato. Así que no le podemos decir que se presente a ningún concurso culinario.
Mientras, en la comisaría, Ray Holt y Jake Peralta investigan el robo. Aunque al principio yo pensaba que el ladrón era Jake (posiblemente para librarse de la cena), luego nos cuentan que es alguien zurdo.
Por ese motivo, tras ciertas pistas, van a buscar a un sospechoso que había estado antes en comisaría, pero es diestro. Luego, van a una casa familiar y ahí si que encuentran lo que buscaban. El asesino es arrestado por dos evidencias, es zurdo y tiene en su casa la misma chaqueta que cuando robó el dinero.
Pero la pasta gansa ya no está allí. Todo el dinero lo tiene su corredor de apuestas, que se encuentra en un casino de posible origen chino. Allí se encuentran con el criminal y, tras una breve pelea, consiguen recuperar el botín.
Los detectives (y Gina) que no están investigando ningún caso, van al bar a comer pero Amy, por romper una serie de vasos y cosas por el estilo, es expulsada junto a sus compañeros del bar y todos van a la comisaría.
Allí se muestra el botín oculto de Hitchcock, pero se fastidia al haber varios ratones por alrededor. Con esto, a cualquiera se le pasan las ganas de comer. Pero Charles es genial y consigue traer una delicatessen para la cena.
Cuando todos van a empezar, Jake aparece y todo el precinto junto, después de un emotivo brindis, empiezan a comer como una verdadera familia, o por lo menos así lo define el detective Jake Peralta.
Jake ha sido, en definitiva, el verdadero protagonista del episodio. Así como en otros casos Charles ha dominado el capítulo, esta semana lo ha llevado mejor Jake. La mayoría de momentos más por tragedia que por comedia.
Gina y Rosa siguen sin gustarme. Para mí, posiblemente estos dos personajes son el principal motivo por el cuál la serie no tiene más éxito porque a mí, la verdad, me desagradan bastante. Es más, no las soporto.
En cambio, la serie me sigue gustando, creo que ha sido un gran descubrimiento y aunque, siendo realistas, la serie no vaya a durar más de tres temporadas, de momento, la estoy disfrutando mucho.
Un momento que me ha gustado mucho, más bien que me ha hecho reír mucho, ha sido cuando la detective Amy Santiago rompía los vasos y echaban del bar a todo el equipo por su equipo.
Conclusión: La serie me gusta y este capítulo sigue con la línea. Aunque los capítulos no sean de alta calidad, nunca son malos y eso hace una serie sin riesgo porque más vale prevenir que curar, ¿no?