Consta de un reparto tremendo con una jovencísima Joan Crawford y un veterano y carismático Lon Chaney. Además, la fotografía es maravillosa y la historia engancha de principio a fin. Una producción fácil y amena de ver e ideal para los principiantes del cine mudo por su escasa duración (65 min).
Creo que lo que me fascinó realmente de este largometraje fue el personaje tan currado de Crawford. Una chica que me recordó a la espléndida Deneuve en 'Repulsión' (Polanski, 1965). Siente real miedo hacia todo acercamiento físico y, literalmente, sale corriendo cada vez que un hombre la toca. Su guionista (Waldemar Young)deja entrever, entre las líneas de una época conservadora y dominada por hombres, que la joven ha sido maltratada y abusada sexualmente. Por esto, consigue mi total respeto. Estamos hablando de una época en la que la mujer aparecía en el cine como una simple figurante o como la tonta de turno.Por otro lado, lo de Chaney es brutal. Pocos como él conseguían hacer de villano tan bien. Representa a un personaje frustrado movido por el odio y que hace todo tipo de fechorías (incluso atentando contra sí mismo) para conseguir lo que quiere. En definitiva, os recomiendo esta magnífica producción muda que supone una gran exploración de la psique humana, del deseo de venganza y posesión innatos del ser humano y de la representación de los peores sentimientos que todos llevamos dentro (en mayor o menor medida).