Crítica: La cueva de Alfredo Montero

Publicado el 10 julio 2014 por Reinfeld @reinfeld183

Este viernes llega a las pantallas de unas 60 salas una de las películas españolas más interesantes del año, con el permiso de Nacho Vigalondo, se trata de la cueva. De ella ya hemos hablado cuando se presentó en el Festival Nocturna donde se llevó por cierto el premio del jurado, pero pasadas varias semanas me apetece escribir algunas palabras más. La urgencia y la rapidez con la que a veces se hacen las reseñas impide que escribamos con la suficiente profundidad de una película. Tuvo un primer pase en Sitges con un primer montaje que se modificó y al que se añadieron algunas de las escenas rodadas posteriormente. Tanto Nocturna como Sitges son festivales de cine fantástico pero no sé si es la mejor clasificación que se le puede hacer a una historia cuyo punto fuerte es la verosimilitud y lo cercano que podría estar a la realidad. Leyendo declaraciones de los actores y del director uno se da cuenta de que entre lo que pasó en el rodaje y lo que se muestra en la pantalla hay muy poca diferencia. Una de las protagonistas, Eva García-Vacas, que tuvo también su reconocimiento en Nocturna, sufre de claustrofobia con lo que es fácil imaginar que el rodaje no tuvo que ser nada fácil para ella. Quizás el mejor género en el que encaje sea el terror, pero es un horror que no viene del exterior, no hay ninguna clase de monstruo, tampoco ha habido ninguna catástrofe natural ni tampoco les persigue nadie ni nada. No hay extraterrestres que secuestren cuerpos ni quieran apoderarse de la tierra. El mal al que deben temer es algo más sutil y  que está dentro de ellos. Deben enfrentarse a sus limitaciones que tenemos como personas, a nuestro orgullo de sentirnos la especie dominadora de la tierra (esta idea que viene de nuestra cultura cristina en la que Dios crea al hombre y pone la tierra y todo lo que en ella habita a su servicio) así como una inconsciencia y una falta de sentido al saber que toda acción tiene sus consecuencias. Si uno entra en una cueva estrecha en cuyo interior se forman una infinidad de túneles y no tomamos las medidas oportunas es posible que acabemos perdidos y sin posibilidad de salir. Pero también es una situación cotidiana, en algún momento de nuestras vidas nos hemos expuesto a una situación de peligro y podríamos ser nosotros los que estemos ahí. Cada uno de los personajes toma una actitud diferente con lo que es complicado no sentirse identificado con alguno de ellos.  El trabajo de los actores es impresionante, tanto en la presentación de los personajes como en la parte central donde muestran una auténtica angustia. La película es básicamente ellos porque aunque nunca hay que olvidar ni al director o guionista la acción se basa en los personajes con lo que si los actores fallan la película por muy buena historia que tenga no sería lo mismo.


La cueva se inscribe dentro de las películas denominadas found footage, lo que se podría traducir en castellano como metraje encontrado. El narrador de la historia son los propios personajes que son los que graban todo lo que pasa. Es una técnica curiosa porque al eliminar el intermediario entre el espectador y los personajes la identificación es absoluta y cuando se trata de una historia de terror en la que los personajes viven una situación límite uno puede sufrir tanto como los protagonistas con la seguridad de que en la sala de cine nada nos va a pasar. Es posible que lo pasemos mal pero tenemos la certeza de que una vez que se enciendan las luces de la sala todo ha terminado, también no nos sentimos culpables ni tenemos una sensación de impotencia al no poder socorrerles porque aunque los actores hayan pasado por grandes dificultades a la hora del rodaje una vez que este ha terminado todos sus problemas también se han terminado. Esta es una de las mejores cualidades del cine, hacernos vivir experiencias de forma totalmente segura y que difícilmente podremos experimentar o aunque pudiéramos tampoco querríamos. Porque realmente ¿hay alguien a quien le gustaría quedarse atrapado en una cueva sin agua sin comida y sin saber cómo salir? Los personajes viven una situación límite y eso hace que la experiencia y la forma de vivirlo por parte del espectador sea diferente. Para mí ha sido una experiencia catártica y muy intensa. Muy recomendable.