Crónica de un viernes pedorro

Por Julianotal @mundopario
1
-...(etc) Juli no me estabas escuchando, no?
-¿Qué pasó?
- Igual se entiende, uno habla mucho, jaja. Vos sabés que está científicamente comprobado que el hombre pierde la concentración cuando la mujer está hablando, comoquenolepuedeseguirelhilodelaconversación, y eso es debido al tono de voz de la mujer. ¿Viste qué tiene otros decibeles? Hay distintas armonías en la voz, no es tan lineal sisepuededecir como el tono de voz del hombre
-¿Qué? Perdón, me perdí...
Los viernes, son así, sobre todo igual al jueves o al lunes, sobre todo de un tiempo a esta parte. Cuando luego de la etapa dorada uno regresa al estado del "ya fue, ¿y ahora qué hago con todos los escombros de esta historia?". Se puede decir que volvió todo a la normalidad, donde ya no están esos pequeños placeres de la cotidianeidad donde ella te llamaba a la salida del trabajo y uno, como un ritual, se dejaba involucrar en las historias cotidianas hasta que llegue el momento del encuentro, casi con probabilidad a la noche, con una comida, la tele, mi perra phoebe revoleando su oso en todo de bienvenida. Todo eso ya pasó. Volvimos a la normalidad, ¿volvimos? Ponele, las convenciones sociales ameritan aguantar las jornadas de entrenamiento al regreso del hijo pródigo a los brazos de la soledad. Y a todo esto, mi compañera de trabajo seguía hablando, hablando como si fuera una necesidad imperiosa de comunicarse. Y cuando entra en escena, la otra piba, que además es una amiga adorable, ya está, se arma la trifulca de voces, hablan y hablan, casi que ni se respetan, hablan por encima, mientras yo sólo digo de vez en cuando
-¿Qué pasó?
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-Bueno, ¿vas a venir mañana genio del alma? Mirá que ella no viene, ya avisó, dale venite.
Otro de los indicios del temita este de los escombros. "Ella" es una entidad. Su nombre parece una prohibición. Casi como si fuera establecido por una especie de decreto ley 4161 donde queda prohibido su nombre, ¿acaso es la "tirana profuga"?. Casi como que teme decir su nombre delante mío, como si tuviera miedo que me desvanezca y me arrancara los pelos. Casi como si tuviera en la frente un cartel que advirtiera "fragil". ¿Para tanto? Será también el respeto o la sobreprotección que se genera a través del afecto que establece una amistad.
En fin, apenas es media mañana, y el viernes amenaza con ser largo y pedorro.
3
Se acerca la piba que está enfrente de nuestro puesto, la piba que vende cafés. Una mujer imponente, que amerita observarla por sus generosas curvas. Esas minas que saben que tienen el mango de la bocha porque sabe que concentra miradas, miradas libidinosas, casi obscenas. El viernes pasado, no más pedorro que esté, estuve en el punto con otro compañero. Un viejo zorro que casi no disimulaba. Pajero casi exhibicionista, para ser más claros. Me vio que intercambié un par de palabras con la mina y cuando me vio volver me dijo: "¡Bien ahí Juli! Bien ahíi! awwww auu auu" y un monton de expresiones similares exageradas. Yo solo le había recordado de un tramite del ANSÉ que ella no me termina de traer los papeles.
-"Hola Juli. ¿Todo bien? ¿hastas qué hora están? Así me hago una escapada y te traigo los papeles. Soy recolgada".
Las pibas me miraron y mi amiga esperó a que se las tome para decir "Andamos chamuyando, ¿eh?". En realidad el comentario no me ameritaba a la realidad objetiva, sólo estaba observando que me vino a saludar una mina que está más buena que comer pizza con la mano. Pero nada más. Apenas estoy volviendo a la normalidad, a los hombres nos deschava mal el tema de las rupturas. Las mujeres enseguida se quieren demostrar así mismas que pueden estar más lindas. Deben estar más lindas. Inevitablemente me la imagino que ella debe estar esplendida. Yo sigo estacado, pensando qué corno pasó. La mina que me saludó, es una anécdota de relleno, una fina escultura que me hizo recordar otra más letal.
4.
-"cómo estás?"
-"acá aburrido en mesa de examen, no vino nadie jaja. vos?"
-"también aburrida. esperando salir del laburo"
-"¿Qué laburo'"
-"En las oficinas de la policía federal.
-"¿Seguís ahí?"
-"Si horrible.
vos
tu vida?"
-"Mi vida?"
-"Sí, tu vida"
-"Mi vida es un camino de rosas cuyas espinas me pinchan los pieses"
-"Ayyy
ponete borsegos"
-"Si conocerás vo de borcego si so remilica vo"
-"chiste fácil"
-¿y qué querés? Chistes dificiles?
-Seee
-Bueno: si conocerás vo de borcego cuya raíz cuadrada es el coseno de 125 menos dos ladrillos"
-"Malísimo
 "Ah te conté? estoy yendo a la Marea"
-"Bueno, ojo con las nauseas
"Chiste más fácil"
¿Qué nos queda? Inmiscuirnos en la conversación virtual mientras pasa el tiempo de salir del Instituto. Mesa de examen, un embole. De rebote escucho a una piba que le está tomando el otro profe. La mina no entiende la diferencia entre revisionismo y rosismo, no le encuentra la vuelta para explicar la nueva escuela histórica. Siamo fuori. Dificil la historiografía si no le encontras la vuelta y te atenés a lo que te faciliten en un banco de apuntes o en el rincón del vago. Interpretar la historia de los que escriben la historia. Sus proyectos sociales, sus problemáticas, sus contradicciones. El peronismo mediante. La charla pendiente en el café cuando se levante la mesa. Mientras tanto, el whatsap como método de evasión en una conversación sin razón de ser. Como que los dos solo nos estamos chicaneando. Es lo que quedó de una vieja historia pasada. Pensar que había pensado que iba a ser LA mujer y todo se consumió en dos meses. Fue intenso pero terminó como tenía que terminar: dinamitando todo, la profundidad de la charla final se dio en una noche de borrachera mientras la ayudaba a vomitar, los dos sentados en el cordón de una vereda. Nos conocimos en una fiesta, borrachos y terminamos como teníamos que terminar, borrachos. Nos quisimos, nos odiamos, no nos dirigimos la palabra en más de un año. Luego me puse de novio y la empecé a ver desde otra perspectiva, casi con ternura. Pero los celos de mi novia me aconsejaran que me cuidara con la loca idea de encontrarme para charlar de bueyes perdidos. Luego ella se puso de novio y sonaba como a un empate técnico. "Nos tenemos que juntar". Nunca pasó de una expresión de deseos. Solo nos quedó esa conversación a traves de algún chat, dada en el momento menos pensado. Sin sentido. ¿cómo será con ella? ¿Será lo mismo? ¿Podremos ser amigos? No lo sé, quizás haya con el tiempo otra conversación sin sentido, con sabor a nostalgia, casi como ver "El chavo" al mediodia. Ya le conoces las mañas, te sabés los chistes. Pero por costumbre lo mirás de reojo.
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"-Hola Juli!
Bien todo bien
¿Alguna novedad con algo?
-"No no tranqui tranqui
  vos que tall
Me doy cuento que escribo por la necesidad de escribirle a alguien. Casi como un drogadicto con abstinencia. Habia salido del café. Hablamos de la catedra, de la publicación, "Metanle chicos, metanle, que sino producimos..." siempre con el incentivo intacto, nosotros con Eduardo lo vemos al Profe con admiración. Si alguna vez somos algo desde la catedra, se debe a su inspiración y confianza. Hablamos de historia y de bueyes perdidos. Bueno muchachos, qué opinan del momento? ¿Cómo la ven?
El profe nos tira la posta, quiere saber cómo percibimos desde nuestra organización la coyuntura. Hablamos de los buitres, Griesa, Singer y las movidas del gobiernos. El profe con la admiración que le provoca Cristina. Nosotros le acompañamos en el sentimiento. Afuera, mientras hablamos, el viento huele a 2015, a algo que no se termina de ver. La incertidumbre. El profe, desde su amplia experiencia, desde su sabiduría mezcla de teoría y praxis, desde la suerte de haber conocido en persona a figuras como Arturo Jauretche. Desde su experiencia de ser discipulo del Pepe Rosa y amigo de Fermín Chavez. Desde su militancia en la JP. Desde su pedagogía en la enseñanza, siempre en pos de contribuir a la construcción metodológica de un pensamiento nacional. Desde su pedazo de historia viva, nos termina dando el impulso a nosotros dos, dos borregos, borregos al lado de él y borregos desde la historia que se avecina.
Camino por Corrientes me meto en peatonal Discepolo. Miro el celular, la conversación está incompleta. Las opciones pueden haber sido: a) ¿a este que le pasa? por las dudas no le contesto y le corto el mambo b) ¿a este qué le pasa? (continue la oración como le parezca). No interesa, es la abstinencia de escribirle. Y escribirle a alguien a quien no está acostumbrada a que le escriba por fuera del horario laboral y más un viernes a la noche, suena a tufillo raro, y me percato que es asi. Miro la peatonal con sus baldosas luminosas hasta retomar Callao.
Habrá que regresar a las trincheras. A intercalar algún libro y mirar a House, en su ultima temporada pendiente de ver. Algo diametralmente opuesto a lo que debe estar haciendo ella. ¿Acaso importa? Lo único que se que se está perdiendo la fiesta de bienvenida de Phoebe y de comer un delicado plato con una salchicha y arroz integral. Paradojicamente hace exactamente dos años escribía esta crónica de un sábado pedorro, digno sucesor de este viernes
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Sí, habemus normalidad