Crónica Sitges 2012: "Holy Motors" sublime locura cinemática

Publicado el 05 octubre 2012 por Fimin

05 de Octubre del 2012 | etiquetas: Festival de Sitges, Festivales 2012, Crítica Twittear

Una sublime locura cinemática orquestrada a través de un mefitofélico personaje que se reencarna en asesino, magnate, actor o una criatura monstruosa que cabalga entre chimpancés y limusinas que hablan, fue para muchos la mejor película vista en Cannes y probablemente, también lo sea en Sitges. "Holy Motors" es cine (y arte) en estado puro...y desbocado.

¿De qué va?

Desde el amanecer hasta la noche, algunas horas en la existencia del Señor Oscar, una persona que viaja de vida en vida. Pasa de ser un gran ejecutivo a un asesino, después un mendigo, una criatura monstruosa, un padre de familia... El Señor Oscar parece interpretar varios papeles, sumergiéndose completamente en cada uno de ellos, pero, ¿dónde están las cámaras? Está solo, únicamente acompañado por Céline, una señora grande y rubia que maneja la inmensa máquina que le lleva a París y sus alrededores. Como un asesino concienzudo que va de sueldo en sueldo. En búsqueda de la belleza de un gesto. Del motor de la acción. Mujeres y fantasmas de su vida. Pero, ¿dónde está su casa, su familia, su paz?.

¿Quién está detrás?

El padre de la criatura es Leos Carax, antiguo (y nuevo) enfant terrible del cine francés, un autor venerado que tras llevar 13 años sin rodar un largometraje regresa por la puerta grande.

¿Quién sale?

Su actor fetiche Dennis Lavant también regresa en toda su bizarra esencia (no hay más que ver la foto de pie de página) conducido por una Edith Scob que vuelve a enfundarse la máscara de "Los Ojos sin Rostro" y entre cuyas citas luce, o mejor dicho, suena, Kylie Minogue, quien, tras interpretar a una lesbiana sacudida por el romance entre las dos (también) lesbianas y licántropas, “Jack & Diane” (también se verá en Sitges) 'vuela' al mando de Leos Carax como azafata de Pan-Am. La guinda la pone...¿Eva Mendes resucitando a Amy Winehouse? No es el caso, aunque visto lo visto, que no os extrañe si llega el día.

¿Qué es?

Una sublime locura cinemática con claros ecos de Cocteau, Buñuel y Franju.

¿Qué ofrece?

Tras (casi) 13 años sin Leos Carax, sonaba a milagro que el cometa volvería a pasar por tierra en algún momento, y cuándo más dudábamos que quizá fuera mejor recordarlo como un extraordinario destello que ya pasó de largo, el tío va, y le da por embarcarnos en una desbocada odisea cinéfila de tintes neo-surrealistas capaz de condensar en 9 citas, viajes (¿meses?) la revisión (¿gestación?) de la historia del cine más bizarra, grotesca, radical, pero también sentida, imaginativa y bella, jamás experimentada en la gran pantalla. Una sublime locura cinemática con chimpancés y limusinas que hablan de por medio, que nace de las obsesiones cinéfilas de un auteur cuyo último chispazo se antoja imprescindible para todo amante del séptimo arte como tal, como un arte que no tiene fin ni parangón siempre y cuando se conciba con seductor arrojo y desbordante ilusión. Algo que no está al alcance de cualquiera, tan solo al de "Holy Motors". Antológica obra de culto desde ya.

Nota: 9.5 / 10