Crónica Sitges 2014: "Amor Eterno" enfant(s) terrible(s)

Publicado el 05 octubre 2014 por Fimin

05 de Octubre del 2014 | etiquetas: Festival de Sitges, Festivales 2014

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Es la sucesora de una de las óperas primas más particulares, distinguidas y ambiciosas que el cine español nos ha brindado en los últimos 20 años. Tras irrumpir en escena con "Animals", Marçal Fores vuelve a la carga con una segunda película que va sobre cruising en Montjuic, levita al compás de Don the Tiger, y se presenta tan bella como oscura. Pues bien, una vez expuestos al radical riesgo que supone enfrentarse al "Amor Eterno, obtenemos nuestro merecido premio. Joya.

¿De qué va?

Profesor de chino en una escuela de idiomas, cuando el horario laboral ha terminado, Carlos se pasea por la zona de cruising de Montjuïc. Allí encontrará a Toni, uno de sus estudiantes, un chico que parece distinto a todos los demás y por el que Carlos comienza a sentir atracción.

¿Quién está detrás?

Marçal Forés, un emergente cineasta que, únicamente con dos cortometrajes ("Friends forever" y "Yeah!, yeah!, yeah!") ha llegado a meta dirigiendo "Animals", una de las óperas primas más particulares, distinguidas y ambiciosas de los últimos tiempos en el cine español. "Amor eterno" es su segundo largometraje y la treceava película del proyecto #littlesecretfilm que en este caso, es punteado por la envolvente banda sonora de Don the Tiger.

¿Quién sale?

Protagonizada por el televisivo Joan Bentallé (a quién también hemos podido ver en "Bruc") y el joven debutante Aimar Vega.

¿Qué es?

Directamente nos lleva a "El Desconocido del Lago", pero en ella también resuenan los ecos de Pasolini, Gregg Araki, William Friedkin, Gus van Sant, Larry Clark, Abel Ferrara o incluso Philippe Grandireux. Suma y sigue.

¿Qué ofrece?

Marçal Fores hace suyo el difícil reto que supone dar forma al amor a primera vista, de plasmar en imágenes y dotar de narrativa a lo que significa el supuesto sentimiento de amor eterno al que nos aboca todo (in)esperado flechazo. Y aunque su empalagosa carta de presentación lo sugiera, aquí no topamos con un 'pastel' de por medio, más bien todo lo contrario. Como era de esperar ateniéndonos a su reveladora ópera prima, el director de "Animals" vuelve a decantarse por el camino más subversivo, cínico y arriesgado, el que bien puede tener el descaro de dibujar las despreocupadas relaciones sexuales esporádicas que un profesor maduro tiene con uno de sus alumnos, y hacerlo sin juzgar a ambos personajes en ningún momento. Un alma solitaria que al igual que la conflictiva 'tribu' adolescente a la que se somete, ha preferido ser verdugo antes que víctima a manos del despiadado y disfuncional mundo adulto del que depende. Propulsada por una turbia y visceral poesía del desamparo, "Amor Eterno" es una mirada que se siente tan magnética y hermosa como escabrosa, sórdida y siniestra, tan provocativa e irreverente, como distintiva, sofisticada y honesta. En resumidas cuentas, "Amor Eterno" según Marçal Forés se traduce en un contundente ejercicio de cámara que incomoda tanto como penetra, que pervierte tanto como seduce. Un radical salto sin red que tiene en el Gus van Sant de "Paranoid Park" y "Last Days", el Larry Clark de "The Smell of Us", el William Friedkin de "A la Caza y "Los chicos de la banda", el Philippe Grandrieux de "Sombre", Pasolini, Araki, Ferrara o en el mismísimo "El desconocido del Lago", sus estimulantes e inabarcables referentes. Nunca mejor dicho, lo que uno acaba sintiendo es un descorazonador "Amor Eterno" por los enfants terribles. Buena señal.