Revista Regiones del Mundo

Crónicas afganas: “Tenemos un problema muy grave con los IED’s”

Por Antoniopampliega

Desde Marjah.

La mayoría de los marines que se encuentran destinados en Marjah para llevar a cabo la operación Moshtarak conocen a algún compañero que haya sufrido las consecuencias de un IED. Y el que no conozca ninguno los mandos se encargan de recordárselo colocando en un pequeño tablón de anuncios del campamento las fotografías de sus compañeros fallecidos o de los que consiguieron salvar la vida pero sufrieron la amputación de algún miembro inferior. Aunque en Marjah la guerra haya terminado el enemigo sigo presente en forma de amenaza constante y estos artefactos explosivos son el desagradable recordatorio de que es así.

Los IED’s son bombas de fabricación casera que la insurgencia prepara en sus propios domicilios y que por la noche se encarga de colocarlo en las carreteras de todo el distrito. “Pueden ser bombas activadas por radiofrecuencia, por cable, por el peso de las personas o de los vehículos. Pueden tener más o menos carga, puede que haya dos; una para detener el vehículo y la segunda- la más peligrosa- que tenga como objetivo acabar con los ocupantes cuando deciden bajarse de los blindados. Para hacer el mal la mente humana no conoce límites”, afirma el cabo Smith uno de los integrantes del equipo de artificieros de los marines.

Hace menos de dos días los talibán colocaron uno de estos famosos IED’s en la carretera que une el Distrito Central de Marjah y Helmand. Cavaron una pequeña zanja de unos 50cm y allí colocaron dos bidones de explosivos y sobre ellos una mina anticarro que hizo las veces de detonador. Las consecuencias. Un blindado destrozado y los cuatro ocupantes del vehículo con conmoción cerebral debido a las vueltas de campana que dio. En esa ocasión la peor parte se la llevó el Striker… “Pero no suele ser así. Los talibán, después de tantos años en guerra, han inventado fórmulas para hacer el mayor daño posible. Es su única manera de atacarnos porque saben que en enfrentamientos directos no tienen nada que hacer contra las armas que nosotros estamos utilizando. En Afganistán tenemos un problema muy grave con los IED’s de la insurgencia”, comenta el capitán Brown encargado del grupo de IED’s de los marines.

Este marine, que ya lidió con la insurgencia en Irak, se sorprende de los métodos que pueden llegar a utilizar la insurgencia. “Vivimos en la era de las comunicaciones y eso para los terroristas es fuente de información vital para perpetrar sus ataques. Utilizan internet para darse consejos, estudiar nuevas tácticas con las que preparar bombas. Si nosotros descubrimos la manera de neutralizar sus artefactos ellos ya están ideando nuevas fórmulas para hacer daño”, sentencia.

Estados Unidos ha tenido que enfrentarse con este tipo de artefactos caseros en la guerra de Irak. Allí pagó un precio muy alto por subestimar a la insurgencia y a su poder de ataque no blindando los vehículos y no barriendo las carreteras antes del paso de los convoyes; pero esos errores se han podido solucionar a base de ‘golpes’. “Ahora cuando un convoy tiene previsto utilizar una carretera un día antes mandamos a un avión de reconocimiento para que grabe en video todas la ruta que seguirán los blindados. El mismo día de la partida otro avión volverá a grabar en video la ruta yluego se compararan para ver si ha habido movimientos de tierra, hay objetos nuevos que antes no estaban colocados en las cunetas… Y si descubrimos cualquier anomalía el convoy cambiará de ruta o evitará los puntos que hemos detectados como anómalos”, explica el general español Santos Serna, encargado de todos los asuntos aéreos desde su despacho en el Alto Mando de Kabul.

Hay diversas maneras de neutralizar un IED. La más segura es la utilización de la aviación para que, en caso de ser por radiofrecuencia, emitir en una determinada onda de radio para explosionar los artefactos que están escondidos. Además, los norteamericanos también han ideado un nuevo vehículo capaz de limpiar las carreteras de los IED’s. Se trata de un “desminador” que utiliza el cuerpo de un carro de combate Abrahams y una pala enorme… Pero no siempre se tiene este tipo de tecnología al alcance de la mano; y menos en el frente.

Aquí es donde entra el trabajo de los equipos de artificieros. “Esto no es ‘En Tierra Hostil’”, apunta con ironía uno de los miembros del equipo. “Nosotros estudiamos los explosivos, nos tenemos que acercar con el traje que sale en la película para comprobar con qué tipo de artefacto nos estamos encontrando. La mayoría de las veces procedemos a detonarlo nosotros mismos cavando una pequeña zanja a su alrededor y colocando explosivo para hacerlo estallar”, comenta Brown.

“En Afganistán casi nunca intentamos desactivar los IED’s porque los talibán suelen colocar trampas para que caigamos. Hace un par de semanas localizamos con el detector de metales una mina antipersona; una mina que estaba muy mal enterrada y que se veía a 50 metros. Eso es algo que nos extraño así que procedimos con cautela. Comenzamos a examinar y vimos que debajo de la mina habían colocado una garrafa de cinco kilos de explosivos, pero lo bueno viene ahora… debajo habían colocado una granada de mano con la anilla quitada y la espoleta quedaba sólo presionada por el peso de la garrafa. Es decir que si conseguimos desactivar la mina al levantar la garrafa del suelo hubiésemos hecho estallar la granada”, finaliza el capitán mientras prepara el equipo para la siguiente salida.

El trabajo de estos hombres en Afganistán es vital para salvar las vidas de sus compañeros y de los muchos civiles que transitan las polvorientas carreteras del sur del país y que están pobladas con este tipo de artefactos explosivos colocados por la insurgencia.

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