Cuando el miedo cambia de bando

Publicado el 08 diciembre 2014 por Wig
El miedo nos paraliza. Hasta que un día los músculos vuelven a moverse. Hasta que, por alguna extraña razón, el miedo cambia de bando. Los que atemorizaban se sorprenden. Los que vivían y disfrutaban del miedo de los demás se confunden. "La noche (les) confunde" -(risas), me ha venido a la cabeza tal esperpento-. Y empiezan a moverse como hormigas en un hormiguero espantado por un zapatazo. Cuando el miedo cambia de bando, se origina una grieta social por así llamarlo. Los que amedrentan no entienden por qué ya no funcionan sus artimañas y tácticas de manipulación. Y con sus escasas ideas van dando palos de ciegos. Las mentiras sociopolíticas tiene garras profundas que se clavan en la piel y producen un dolor y un terror inconfundible. Pero todo dolor pasa y todo terror se desvanece cuando el miedo reacciona, bien temprano o bien tarde. El miedo es una daga de doble filo, que cuando cambia de lado corta con profundidad las malas hierbas que hicieron roma la otra cara. A veces creo que la felicidad es una daga de doble filo de cruel corte que no hay que asir con vehemencia ni despreciarla por ser hermana menor de la espada. A veces creo que la felicidad está en no usar esa daga. A veces creo, que la felicidad nace del propio miedo.