Revista Baloncesto

"Cuando lo dejé, me dije que nunca volvería a tocar una pelota, pero esta ocasión lo merecía"

Publicado el 07 octubre 2018 por Toni_delgado @ToniDelgadoG

El Lima Horta Bàsquet celebra el 20º aniversario de su ascenso a Liga Femenina con un partido entre las jugadoras de la gesta y una selección catalana de veteranas 

La plantilla y el cuerpo técnico del Lima Horta Bàsquet del ascenso a Liga Femenina la temporada 1998-1999. Foto cedida por Jordi Faus.  


Toni Delgado / Barcelona

Risueña y cercana, Xisca Soler parece de aquellas personas que consiguen cuanto desean. Incluso viajar en el tiempo.  —Cuando les propuse este partido me dijeron que estaba loca. "¡Hace 20 años que no toco un balón!", aseguró una. "Que ya tenemos una edad...", siguió otra... Simplemente les aseguré que eran unas apasionadas por el baloncesto y que se pondrían en forma rápido... Haremos un buen papel seguro.

Xisca Soler tiene voz de capitana. Lo era en aquel Lima Horta Bàsquet que ascendió a Liga Femenina el curso 1998-1999. Hoy [por el sábado 5 de octubre] se cumplen 20 años del inicio de una temporada mágica para el club salmón. En el Pavelló Virolai aquel grupo se enfrenta a una selección catalana de veteranas.  

El detonante de la fiesta fue una foto del equipo que colgó Noelia Parrilla en Facebook. Comenzó el reto fue localizarlas a todas. Sólo siguen perdidas la entonces júnior Lara Lurbe, "que me han dicho que está por la montaña", y Ana Contreras, "a quien ha sido imposible encontrar". 

—Jordi Faus [responsable de comunicación del club] me comentó que podíamos hacer algo... Pues nada... ¡Un partido! En junio quedamos para comer a las once del mediodía y nos despedimos a las doce de la noche... [Risas] explica Xisca Soler, la única que ha mantenido su vínculo con el Lima Horta Bàsquet, en el que jugó de los 20 a los 36 años. Ahora su hijo pequeño es quien defiende esa camiseta en la pista.   —La memoria es tan caprichosa... Cada una recordaba unos detalles y no otros. Yo, por ejemplo, no me acordaba de contra quién ascendimos [el AE l'Hospitalet, en el que el seleccionador Lucas Mondelo era el ayudante]. Fue en semifinales y luego nos proclamamos campeonas de la Primera B [o Campeonato de España de Primera División, actual Liga Femenina 2] ante el Alcalá. Subimos los dos. Lo teníamos todo mezclado, pero nos reímos desde el minuto uno.... Porque la gente tiene hijos y familia. De lo contrario habríamos estado 24 horas interviene Mar Rovira. —Por diferentes motivos, Imma Fernández y Esther Matas no han podido venir. Hemos fichado A Anabel Jiménez, Imma Bruquetas, Ivet Magdaleno y Yolanda Navarro. Jugaron en el club en aquella época, pero no son del grupo del ascenso puntualiza Xisca Soler. 

La representación del Lima Horta Bàsquet del ascenso a Lima Femenina (más algunos fichajes) 20 años después. Foto: Toni Delgado / Cronómetro de Récords. 


No han hecho ningún entrenamiento juntas. Hasta que, minutos antes del partido, Sergi Carmona las manda estirar y correr, no se habían reencontrado en una pista. Mar Rovira jamás se había vuelto a imaginar de corto: "Cuando lo dejé, me dije que nunca volvería a tocar una pelota, pero esta ocasión lo merecía. Al principio pensé que me pondría en el banquillo y echaría un cable en caso de necesidad. Me da que voy a hacer falta".  

Marta Buscarons sí lo vio claro desde el principio. —Cuando Xisca nos propuso este partido, me ilusioné. Dejé de jugar sólo hace 4 años. me operaron de una rodilla y tenía un poco miedo. Pero, como puedes comprobar, vengo súper preparada con rodilleras. [Risas]. Míriam Soler se siente, literalmente, como una niña con zapatos nuevos: "La sensación de entrar en el vestuario, cambiarte, salir a la pista... Acabo de hacer dos tiros... Me ha entrado uno. Creo que lo mío era tirar. Espero tener puntería...". —Pues yo acabo de tirarme una piedra al tablero espectacular. Voy a ver si en cinco minutos ajusta un poco el lanzamiento interviene Mar Rovira, "relativamente en forma". Va a correr a la montaña dos o tres veces por semana.  —Te voy a ser muy sincera: no me he entrenado mucho. Voy al trabajo en bicicleta y poca cosa más admite Cristina Casado, que tiene recuerdos sueltos del ascenso a Liga Femenina: "Me acuerdo de cómo saltamos en la pista y de la celebración posterior. El hotel estaba a las afueras y salimos por allí. Creo que dormimos poquito aquella noche [Se ríe]". —No fuimos lejos. El entrenador, Jordi Fernández, tenía claro que al día siguiente había partido y que teníamos que ganarlo. Aunque ya hubiéramos ascendido, representábamos a un club y teníamos que dar el máximo aporta Sergio Carmona, técnico ayudante. Se refiere al exentrenador, entre otros, de Puig d'en Valls, Perfumerías Avenida y Ros Casares, al que retrata como sabio y paciente, también enérgico en la pista: "Es un técnico top. No marcaba una distancia, pero la había. Nos contagiaba de optimismo y tranquilidad. Cuando perdimos el primer partido contra el Alcalá, nos aseguró que sacaríamos la situación adelante. Así fue. Todo cuanto preparamos nos salió en la pista. Jordi es un gran gestor de emociones. Es una lástima que no haya podido venir por sus obligaciones con el baloncesto. De Jordi ha sido de la persona que más he aprendido más". —Éramos un grupo humano espectacular que se entendía muy bien en la pista. Jugamos muy bien ese año recuerda Míriam Soler.  —Creímos siempre en nosotras y nos salió bien la jugada. Intentamos salir a la pista siempre muy concentradas aporta Laura Buscarons.  —Es emocionante. Es como si después de 20 años no hubiera cambiado nada. Hasta aquella reunión que hicimos no había vuelto a ver a varias jugadoras. La prefase fue en Hondarribia, ascendimos en Alcalá y la final la ganamos en el Magariños comenta Sergio Carmona.  —Aquella temporada yo ya no estaba en el club. El ascenso a Liga Femenina fue una alegría inmensa para mí recuerda Yolanda Navarro.   Pau Gatell, jugador del Lima Horta Bàsquet, es el presentador del acto. Tiene voluntad y buena dicción: "No tengo mucha experiencia. Estoy estudiando periodismo y me lo pidieron si podía hacerlo. Yo, encantado". El futuro speaker del club recita después la convocatoria: —Por el Lima Horta Bàsquet de 1998-1999: Mar Rovira, Cristina Casado, Marta Buscarons, Rosa Maymi, Meritxell Domènech, Carme Farrés, Míriam Soler, Ivet Magdaleno, Imma Bruquetas, Yolanda Navarro, Noelia Parrilla, Anabel Jiménez y la capitana, Xisca Soler. En el banquillo, Sergio Carmona y Ramon Campà. Y por la selección catalana de veteranas: Rosa Pérez, Elsa Donaire, Eulàlia Vila, Esther Tribaldos, Meritxell Buil, Marta Mira, Núria Fonts, Irene López, Silvia Ruiz y Deborah Carretero. El cuerpo técnico está formado por Oriol Vilà, Pili Bilbao, Jordi Escardívol y Sílvia Treviño. Xisca Soler tarda 1m 26s en anotar la primera canasta del Bàsquet Lima Horta de 1998-1999, aunque falla el tiro adicional. La selección catalana se escapa 6-16 a los 6m 30s, y Sergio Carmona pide tiempo muerto: "Ellas están haciendo cosas en ataque y nosotras no. Necesitamos un poco de orden. Por favor, pasadla y cortad". El primer triple del equipo local tarda 15m 27 en llegar. Su autora, Ana Jiménez, hace un gesto al banquillo: el porrón. Me ha parecido oír que antes del partido decían que invitarían a una ronda de copas a quien metiese tiros de tres. 15-34 al descanso. —Yo me llamo Núria Fonts. Todavía me quedan fuerzas, pero prefiero acabar viva. Se trata de disfrutar de la experiencia le explica la jugadora de la selección catalana a alguien del público. "¡Vamos Martita!", grita el banquillo del Lima Horta Bàsquet después de una canasta de Buscarons. La réplica a la máxima ventaja del rival (17-41 a los 22 45s). Cristina Carrasco y Ana Jiménez vuelven a acertar desde más allá de 6,75. El Pavelló Virolai es una fiesta. Disfruta de un viaje en el tiempo que acaba 38-56 a favor de Catalunya, ante la curiosa mirada de las jugadoras del primer equipo del Lima Horta Bàsquet y de las de la Fundación Navarra de Balonceso Ardoi. Unas y otras jugarán su primer partido de la temporada en Liga Femenina 2 minutos más tarde. 

Del día del ascenso ante el AE l'Hospitalet Sergio Carmona se acuerda, sobre todo, de "una cosa muy de entrenadores", del abrazo de orgullo del cuerpo técnico "por haber hecho un partido tan redondo". Lo bordaron, sobre todo, en defensa. Por una vez, vieron tan claro que iban a ganar que, a falta de minuto y medio, cambiaron a las jugadoras para que recibieran el calor del público: "Todas sobresalieron. También las júnior". En 2018 las protagonistas de aquella gesta también se llevan ahora una buena ovación y un recuerdo para siempre.  

"Dije que nunca más jugaría. Hoy me he reído, emocionado, recordado, disfrutado con todos/as vosotros/as. ¡20 años hace que la liamos! LOVE", escribe, horas después, Mar Rovira en su cuenta de Twitter. 

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