La cosa está en que estos tipejos son unos sinvergüenzas, los mires por donde los mires.
Resulta que ahora tenemos que subvencionar a "sus distinguidas señorías" con 900.000 euros sacados de nuestros impuestos, que ya no dan más de sí, para que se pongan hasta el culo. ¡Lo que nos faltaba! Se van a trincar los muy cabrones casi un millón de euros a nuestra salud. ¡HIJOS DE LA GRANDÍSIMA Y SIDERAL PUTA!
No contentos con sus aberrantes sueldazos, sus dietas y comisiones por expoliar al país, sus choriceos varios (que aquí el que no roba es un "paria") y sus pensiones de infarto, quieren ahora también poder emborracharse a costa del sufrido (o más bien exprimido) contribuyente. ¡Que viva España, coño! Porque aquí resulta (como en la subida de sus propios sueldos) que todos los partidos están a favor, unidos como una piña, sin reclamaciones independentistas de que pongan mongetes amb botifarra, txipirones, o pulpo a feira. España es, para estas cosas, Una, Grande... y Corrupta. La pela es la pela y, si estos mangarranes ven la ocasión de robar, se alían hasta con la suegra del mismísimo diablo (imaginad a María Antonia Iglesias pero en peor, si es que eso es posible) para trincar lo que haga falta.
Y es que al final, resulta que realmente esta gentuza no come en el citado bar (menú de 9 €) según declaraciones del responsable del establecimiento en cuestión (que por supuesto será primo, sobrino o "querido" de alguno de nuestros ilustres "mandamases") sino que lo hacen en restaurantes de los alrededores, en una zona, como es de suponer, "no apta para todos los bolsillos". ¡Ja!
Y luego van y se toman los cubatas en el bar del congreso, a precio de saldo, para no "engordar" la cuenta, no vaya a ser que salga a la luz pública. Dado que los arrendatarios del local han firmado una cláusula de confidencialidad, no hay problema con esto. Se pueden poner hasta las trancas, esnifar coca y follarse a cuatro alegres señoritas (o señoritos) con la absoluta seguridad de que nadie se enterará de ello. Además (y es lo que más jode) sus cubatas y todos sus demás vicios son solidarios, es decir, pagados solidariamente por todos nosotros.
Así es que van como van y dicen lo que dicen. Jetas, ladrones y sinvergüenzas ya sabemos que lo son, pero además, o son realmente idiotas, tal y como aparentan, o no hay otra explicación posible.
Y luego escucha usted a los analistas alemanes, súbditos de la sin par Merkel, diciendo que España aún debe hacer más ajustes (recortes) y subir impuestos. Y nunca se les escucha decir que se debe reducir el número de sanguijuelas políticas, que es un pozo sin fondo. ¿Serán tan impresentables como los que aquí tenemos? Seguro. Pero, eso sí, en menor cantidad, lo que siempre es un consuelo.
Por favor, que un alma caritativa eche un poco de cicuta en los cubatas de sus señorías, que es una planta medicinal con extraordinarias propiedades anti-crisis. Y eso es lo que queremos, ¿no? ¡Salir de la crisis!