Mucha ciencia no tiene esta receta, fácil y tradicional, que aprendí de mi madre y que transforma un simple arroz blanco en algo muy rico. La cebolla, el ajo y sobre todo las almejas son el todo de este arroz, y si el tomate es del caserito mejor que mejor. No os cuento más sobre él, sólo aconsejaros que por probar lo pongáis un día en vuestra mesa, no será la última. ¡Ah! cuando vayáis a coméroslo mezclad todo y añadid huevos fritos.
Ingredientes:
- Arroz 2 tacitas.
- Caldo 4 tacitas y media. - Almejas 150 g.- Ajos 3 dientes.- Tomate triturado con cebolla 300 g.- Aceite de oliva.- Sal.
Elaboración:
Freír a fuego suave el tomate triturado con cebolla en 3 cucharadas soperas de aceite. Salar y añadir un poco de azúcar. Esperamos que reduzca y pierda su agua. Reservamos.
Mientras, habremos lavado las almejas dejándolas en un bol cubiertas de agua con un poco de sal. Aclaramos.
En una sartén con dos cucharadas de aceite doramos los ajos cortados pequeños, a media fritura incorporamos las almejas y las salteamos sazonando. Retiramos en cuanto se abran.
Sobre esta misma sartén y aprovechando el caldo que han soltado las almejas, ponemos el doble de agua que de arroz, añadimos sal con cuidado. Cuando hierva incorporamos el arroz y lo cocemos durante veinte minutos.
Escurrimos del agua.
Servimos el arroz, moldeado, acompañado del tomate frito y las almejas.