Teresa era una visitante asidua del museo, le gustaba pasearse por aquellas estancias repletas de Historia, en concreto aquella sala era su favorita. Pero aquella escultura felina le inquietaba, Teresa tenía la sensación que le miraba, esos ojos inertes, aquella materia inanimada parecía espiarla.
Jamás había visto esa talla, debía ser una nueva adquisición, a la mujer le hubiese gustado salir corriendo, pero algo la mantenía quieta, plantada frente aquella figura, esos ojos parecían hipnotizarla.************Neferet regresaba de lavar la ropa, prefería salir muy temprano cuando tenía que realizar esta tarea, luego al regreso le gustaba caminar despacio por el puerto, ver el trasiego en los muelles, el ir y venir de los marineros y de los comerciantes que recibían y enviaban sus preciadas mercancías. Además aquellos días la ciudad de Tebas, la protegida del Dios Amón, había desplegado gran actividad.Como cada año su amado Faraón, el Divino Ramsés, el Señor de las Dos Tierras, había demostrado de nuevo que era el hijo predilecto de los Dioses, como cada año las aguas del Nilo habían obedecido al sagrado cetro del Faraón y la crecida había sido un éxito. Aquel año sería beneficioso para su pueblo, las ricas y benefactoras aguas del río volverían a regar sus campos y tendrían buena cosecha.Las fiestas habían estado a la altura de las circunstancias y, al ajetreo normal del Puerto, se había añadido la llegada de barcos procedentes de países vecinos, portando embajadas y credenciales para el Faraón más grande y poderoso que conocieran los tiempos.Poco a poco la ciudad volvía a la normalidad, pero algunas naves extranjeras aún permanecían ancladas en el muelle.La muchacha sintió unas voces y unas risotadas; estas procedían de uno de los barcos griegos. Dos hombres estaban maltratando a un desvalido y asustado gato negro. Neferet soltó la cesta de la ropa y corrió ágilmente hacía ellos, con habilidad gatuna trepó al barco y se plantó entre los dos hombres y el desvalido animal.— ¡Dejad a ese pobre animal!, los gatos son animales sagrados. Bastet, una de nuestras diosas protectoras toma su forma, lo que estáis haciendo es una aberración, Ella os castigará.— ¡Maldita muchacha entrometida! —dijo uno de los hombres arrastrando las palabras, su aliento desprendía un fuerte hedor a alcohol que hizo que en el rostro de Neferet apareciera un gesto de asco. — ¡Dioses con forma de animales!, menuda desfachatez. Y con esas viene la mocosa a molestarnos.El hombre hizo ademán de atrapar al gato, pero la joven fue más rápida y tomó al asustado felino en su regazo, pero en su afán por salvar al pobre animal tropezó y calló a las tumultuosas aguas.
FIN