Cuestiones respecto al embarazo y al parto (2)

Por Roger

El tercer trimestre de embarazo

El tercer trimestre empieza en la semana 24, es decir, en el séptimo mes. En este, el desarrollo fetal avanza considerablemente: los pulmones se desarrollan y el esqueleto se refuerza, a la vez que el feto va acumulando la grasa que le permitirá regular su temperatura corporal con mayor facilidad tras el nacimiento. El lanugo que cubre el cuerpo del feto va desapareciendo, aunque es posible que aún esté presente en el recién nacido (pero tranquilos, no tardará en caérsele); también se pigmenta el iris del ojo y la piel. El cerebro sigue evolucionando, y se desarrolla el sentido olfativo, a la vez que la futura mamá puede empezar a notar que el feto tiene episodios de hipo, ya que está constantemente tragando líquido amniótico. Es normal sentirse más pesada y más cansada, a la vez que resulta difícil poder descansar bien por las noches o llevar a cabo actividades cotidianas tales como agacharse para recoger cosas del suelo o atarse los zapatos. Pero el bebé también se encuentra más limitado/a en sus movimientos, ya que crece unos 5cm durante el séptimo mes, y puede pesar alrededor de 1300 gramos.

Es un buen momento para apuntarse a clases pre-parto, así como yoga prenatal. Las sesiones suelen alternar ejercicios suaves de preparación para la gestante con clases impartidas por matronas y expertos en lactancia.

Entre las semanas 24 y 28 se realiza el test de O'Sullivan, para determinar la cifra de glucosa en sangre 1 hora después de haber tomado 50 gramos de glucosa por vía oral. Si los resultados entran dentro de parámetros normales, este será el único test de glucosa que la embrazada deberá realizar; si no, se repite entre la semana 32 y la 35 y en ese caso dura 3 horas.

En el octavo mes, el bebé pesa el 50% de su peso total al nacer, y con ello aparecen más molestias para la futura mamá: necesidad de orinar con más frecuencia (ya que la vejiga está comprimida por la falta de espacio), acidez, estreñimiento y dificultad para respirar bien (de nuevo, por la cantidad de espacio que el bebé ocupa dentro del útero).

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Nos adentramos en la recta final del embarazo: el noveno mes, aunque la mayoría de madres coincidirán en que son las semanas más largas del embarazo. Entre la incomodidad, la hinchazón y las ganas de verle la carita a su hijo/a, el tiempo parece no avanzar nunca. El bebé debería haber descendido ya en la pelvis, con la cabeza bien colocada. Sus movimientos han disminuido, pero es importante que la gestante se asegure que sigue notándolos (aunque no suele haber lugar a dudas, ya que suelen ser más molestos a causa del poco espacio del que dispone el feto). El estómago y el intestino del bebé ya funcionan; es capaz de respirar y de succionar y deglutir al mismo tiempo, lo que le permitirá alimentarse tras el nacimiento. Su piel se ha vuelto lisa, suave y de color sonrosado y las uñas cubren totalmente el lecho ungüeal. Al finalizar el noveno mes el feto ya mide alrededor de 43 centímetros y su peso aumenta hasta alcanzar entre los 1900 y los 2700 gramos.

Las visitas ginecológicas pasan a ser semanales, controlando que todo esté en orden tanto para la madre como para el bebé.

Cuarenta semanas

Es posible notar contracciones de Braxton Hicks, en las que la barriga se tensa durante unos segundos, para luego relajarse. No son contracciones de parto, pero por si acaso, la bolsa del hospital debe estar preparada. El intestino del bebé está lleno de meconio negro verdoso, que será su primera caca una vez haya nacido.

El parto vaginal

Es imposible determinar cuándo se va a iniciar el parto, pero la futura mamá debe saber reconocer los siguiente síntomas: contracciones uterinas en espalda y vientre, dolorosas e intermitentes, cuya intensidad aumenta con el paso de las horas; leve sangrado o rotura de aguas. Es el momento de ir a la clínica si se rompe aguas, si las contracciones son muy seguidas y muy dolorosas (cada 5 o 10 minutos) o si la el manchado de sangre es igual o superior a una regla.

El parto consta de diversas fases:

  1. Pródromos: días/horas previos a las contracciones regulares.
  2. Parto:
    1. Fase de dilatación (que puede durar entre 6 y 12 horas).
    2. Fase de expulsivo (de 30 a 60 minutos sin epidural y de 1 a 3 horas con epidural).
    3. Fase de alumbramiento (alrededor de 15 minutos).
    4. Fase post-alumbramiento (unas 2 horas aproximadamente).

Pródromos

Se caracteriza por unos síntomas similares a las molestias de la regla, que van preparando al cuerpo para el parto. La presión de la cabeza del bebé produce unas contracciones dolorosas pero irregulares, que hacen que el cuello del útero se ablande y se acorte, favoreciendo la expulsión del tapón mucoso. Ello no es sinónimo de que empieza el parto, pero sí que indica que el momento se acerca y que el parto puede iniciarse en los sucesivos días.

El parto: fase de dilatación

Al principio las contracciones son muy espaciadas y cortas (cada 10 minutos y durando unos 15 segundos) pero al final de esta fase se producirán cada 2 minutos, durando casi 1.
La duración de la fase de dilatación depende de si es el primer embarazo de la gestante o no, ya que en madres primerizas puede alargarse hasta las 8 horas o más, mientras que en mujeres que ya han parido anteriormente dura entre 4 y 6 horas.

Fase de expulsivo

La dilatación ha concluido y se produce el momento en que va a salir el bebé. La coronilla del recién nacido es visible desde el exterior, aunque esta fase puede durar 2-3 horas con epidural para las primerizas y 1-2 horas para las demás. Si se alarga más de lo habitual o si existe sufrimiento para la madre o el bebé, el médico puede recurrir al uso de instrumentos para extraer al feto (en lo que se llama "expulsivo instrumentado"): espátulas, ventosa y fórceps.

Fase de alumbramiento

El alumbramiento comienza cuando el cuerpo del bebé ha salido por completo. Esta fase también es importante, y dura aproximadamente media hora. Aún es necesario expulsar la placenta y que se haya contraído el útero, pero mientras tanto, la madre y el bebé permanecen en contacto directo ("piel con piel").

Fase post-alumbramiento

La madre tiene que estar vigilada en esta fase, ya que ha realizado un gran esfuerzo físico y es posible que lleve tiempo sin comer ni beber. También se le están empezando a pasar los efectos de la epidural.

El útero se contrae y queda por debajo del ombligo, aunque pasados unos 10 días ya no se podrá palpar a través del abdomen. Las pérdidas de sangre durarán de 3 a 5 semanas.

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