No sé vuestros “muchachos” pero el mío tiene poco hábito de cuidarse. Por eso, cuando tengo un ratejo, me gusta ir enseñándole como el hábito de cuidarnos no sólo es una rutina que a la larga mantiene nuestra piel más sana y bonita, sino que de manera puntual e inmediata puede ser algo muy relajante, que sienta muy bien. Un momento para mimarse o dejarse mimar.
Hoy os cuento cómo le organicé un rato de relax, y si os sirve como idea, mejor que mejor. 1. Lo primero es lo primero: limpiar a fondo. Partiendo de que su piel estaba limpia de la ducha, pensé que lo mejor era dedicar un rato a una limpieza más profunda. No conocía yo estas mascarillas de Montagne Jeunesse específicas para chicos y la verdad es que a los dos nos han encantado.
2. Cuidados e hidratación. Tras retirar la mascarilla, le pedí que se tumbara de nuevo para hidratar un poco la piel de su rostro. En el contorno – donde no había aplicado la mascarilla como es lógico – apliqué el de Oriflame que es hidratante pero ligero de absorción porque él no está acostumbrado a texturas más densas y no quería que se sintiera incómodo. Con respecto a la cara, además de algo ligero quería una crema fresca: la de L’occitane, en este sentido, viene perfecta. Su aroma fresco y herbal – que curiosamente a mi casi me molesta – a él le gustó y relajó mucho.
En total, no llegó a media hora, pero ese rato de mimos y relax nos hace bien a todos, ¿verdad?
Por mi parte, no puedo quejarme porque me tiene servida a masajitos en los pies.
Qué menos que corresponderle de vez en cuando con estos ratejos, ¿no?
Mi post se centra en mi pareja, pero sobra decir que estos ratos dedicados a mamis, hermanos o amigos son también puro amor del bueno.
Y vosotros, ¿cómo mimáis a las personas que queréis?