Nammu observa a través de la cĂşpula transparente de la sala de mando.
El sol, al salir, va apagando las estrellas.
Abajo, el planeta azul, salpicado por nubes blancas, se ilumina con el amanecer.
Al fondo, el horizonte se curva. Es de color azul eléctrico y parece salir del propio sol.
CapitĂĄn ya ha realizado el escaneo preliminar. El planeta es ideal para sembrar.
An espera a que Pol y Lisa terminen el reconocimiento.
Por el canal:
Lisa—En el hemisferio nocturno todo normal.
Pol—Hemisferio diurno normal. No capto material biolĂłgico en la superficie.
CapitĂĄn—Confirmado. Material biolĂłgico a treinta metros bajo la superficie. No se detecta vida de ningĂşn tipo.
An duda un segundo.
Silencio.
An—Central, puedes aterrizar.
ZOE 2, aterriza en una playa de arena blanca. El mar es de color turquesa.
En el muelle Enki, Nammu, y Antu caminan en fila. Se dirigen hacia sus lanzaderas.
El anillo exterior de ZOE 2 se abre.
Primero salen las lanzaderas. DetrĂĄs los robots preceden al ejército mecĂĄnico.
Por el canal:
CapitĂĄn—Frey, aquĂ también lo detecto, a treinta metros, igual que en todos lados. Carbono y azufre, y por encima la capa de nanotubos de carbono.
Frey—¿Un incendio... global?
CapitĂĄn—No hay duda. Global y salvaje. También hay arcilla cristalizada.
Mientras tanto, en el planeta 7...
Parte de la maquinaria se ha trasladado a la explanada, delante del observatorio. Van a excavar, para construir una base subterrĂĄnea. La usarĂĄn como laboratorio y almacén criogénico.
Ventura—N28, el motivo de hacerla subterrĂĄnea es porque en Dunak lo hacemos asĂ, no por nada mĂĄs.
N28—Y hacéis bien. Bajo tierra tienes mĂĄs ventajas. La temperatura es constante, estas protegido de la luz, y no molestas a la naturaleza.
En ZOE 2.
Por el canal:
An—Frey, debes ponerle un nombre al planeta.
Frey—Habia pensado en el nombre del planeta de nuestros maestros. Dunak 2.
Nammu—Me gusta.
Enki—Estoy de acuerdo.
An—Perfecto. Sembremos Dunak 2.
Dos horas mĂĄs tarde...
La siembra avanza sin novedad.
Antu activa el automĂĄtico y sale al exterior con su chaleco aéreo rojo y su EMC.
Vuela cerca de una pared de roca de grandes dimensiones.
En la parte superior se distinguen unas sombras extraĂąas.
Antu gana altura y se acerca.
Antu se queda quieta observando.
Son siete sombras que parecen caras humanas. Como retratos en blanco y negro.
Antu se acerca mĂĄs y entonces lo comprueba.
Son rostros de humanos, estampados en la roca.
Antu decide acercarse hasta poder tocarlos.
Justo llega a un metro del a primero, este desaparece.
Se gira para mirar a los otros.
No estĂĄn.