Revista Cultura y Ocio

De aventura neolítica por Banyoles y Gavá (Cataluña)

Por Yorga @javieramosantos

Son los primeros agricultores y ganaderos de Cataluña, una comunidad de hombres y mujeres del Neolítico que poblaron el noreste de esta región y que protagonizan la nueva novela de Martí Gironell, El primer héroe. El escritor catalán, que ya nos descubrió en Lugares con historia el fascinante pasado medieval del monasterio de San Benet de Bages, sitúa al protagonista, Ynatsé (estany en catalán, que significa estaño) en una apasionante aventura prehistórica en busca de una cura, una solución para los males que sufría su gente que le hará recorrer parajes como Stonehenge, Calabria o Anatolia (yacimiento de Çatal Hüyük). Los puntos de partida son dos de los enclaves neolíticos más importantes que hubo en la península ibérica: La Draga y las minas de Gavá.

Un claro ejemplo de población neolítica es el poblado de La Draga, que se encuentra hacia el centro de la orilla oriental del lago de Banyoles (Gerona), sobre una playa de sedimento lacustre. Este espacio presenta una superficie amplia y regular óptima para que se instalara en ella una de las comunidades de agricultores y ganaderos más añejas del noreste peninsular. La topografía neolítica de este lugar presentaba un acentuado desnivel de norte a sur y de este a oeste, hasta alcanzar la orilla del estanque, a la vez que por el este y el sur, la parte trasera del hábitat, se extendían zonas de humedales. El área ocupada por el poblado neolítico era, pues, casi una isla, muy fácil de defender.

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Chozas del poblado neolítico de La Draga.

Este yacimiento pertenece al neolítico antiguo, hace unos 7.000 años. Ocupa unos 10.000 metros cuadrados, de los que un millar permanecen en l’Estany (lago). La Draga es el único yacimiento prehistórico de ambiente lacustre de la península ibérica. Los 317 palos de las cabañas que se han encontrado y varios objetos de madera, recuperados del agua, lo equiparan a los míticos poblados neolíticos de la región alpina.

Cuando se levantó el poblado, cuyos primeros habitantes vivieron allí entre los años 5.300 y 5.000 a. de C., las aguas del lago se situaban dos metros por debajo respecto a las que permanecen en la actualidad. Por eso, la zona donde se encontraban las cabañas neolíticas, cerca de la antigua orilla, ahora se encuentra inundada.

Los trabajos de excavación y recuperación han podido confirmar a los expertos que las cabañas que habitaba la comunidad neolítica de esta zona estaban separadas unos 10 metros de la antigua orilla del lago. Con probabilidad se trataban de grandes edificios rectangulares, de 15 por cinco metros. Las paredes se construían con pilares de roble entrelazados con ramas y barro. A su vez, las cubiertas eran de cañizo. Las chozas tenían un área para conservar alimentos y otra para eliminar desechos.

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Interior de las minas de Gavá (Barcelona)

Entre las actividades económicas que se desarrollaban en la época prehistórica en la que se ambienta la novela de Martí Gironell destacaba la economía. Un ejemplo se encuentra en las minas de Gavá (Barcelona), uno de los patrimonios arqueológicos más importantes del Neolítico europeo y el conjunto de minas estructuradas en galerías más antiguo de toda Europa, de donde se extraía la variscita, un mineral cuyo color puede ir del verde al rojo que se usaba para tallar joyas y vasijas que se intercambiaban con otros pueblos. “Creían que tenía un poder sobrenatural”, aventura Gironell.

Los restos de la explotación minera de la zona conforman una compleja red de galerías subterráneas excavadas en las rocas de minerales laminares y dispuestas en diferentes niveles, que se comunicaban entre sí, formando salas más amplias, a las que se accedía desde la superficie por medio de pozos o galerías inclinadas. Las más antiguas comenzaron a excavarse 5.000 años antes de Cristo, y su explotación llegó a durar un milenio. Aparte de variscita, se extrajeron otros minerales como sílex, ópalo, cuarzo o hierro. También se han recuperado restos singulares como el cráneo trepanado y la Venus de Gavà.

El parque arqueológico de las minas de Gavá es visitable y propone al viajero una experiencia única en la que las estructuras mineras conviven con una presentación museográfica moderna en la que se puede conocer cómo vivían y se desarrollaban nuestros antepasados con elementos audiovisuales y multimedia.

Dónde dormir: Hotel Mirallac; Passeig Darder, 50; Banyoles (Gerona); teléfono: 972571045.

Dónde comer: Restaurante Tropical; Carrer dels Tellinaires, 17; Gavà (Barcelona); teléfono: 936330062.


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