De Skins y sus generaciones

Publicado el 03 febrero 2016 por Dro @Drolope

Después de varios meses sin escribir un artículo sobre alguna serie en concreto, hoy vuelvo a expresar mis sentimientos seriéfilos con un topicazo, Skins y la rivalidad entre sus dos primeras generaciones (pues la tercera, ni la he visto, ni la voy a ver y de Skins Redux no quiero ni hablar). Y si alguien no ha visto la serie, además de que debería verla porque voy a soltar spoilers a diestro y siniestro, debería darle un visionado porque esta es más que una serie de televisión, es un himno de la adolescencia. Ahí queda eso.
He de admitir que, posiblemente, esta sea una serie de las más extrañas que he visto en toda mi vida. En el primer episodio no me podía tragar el formato, tal vez porque no estaba acostumbrado a las series british o porque la serie era rara como ella sola. Por suerte, decidí darle una pequeña oportunidad y seguirla durante algunos episodios más. No había terminado la primera temporada aún y ya le estaba cogiendo cariño al tántrico (si se le puede llamar así) opening de la serie, al acento bristoliano y a la mayor parte de sus personajes.

El encanto de la primera generación


Cuando acabé la primera generación, sólo podía pensar que un pequeño capítulo de mi vida seriéfila se había cerrado para siempre. Tenía miedo de comenzar a ver la segunda generación y que acabara con una muy mala imagen de mi Skins, la serie que me había tocado la patata. Así que intenté no empezarla, pero el vacío que me dejó la primera generación era tan grande que no tuve otra opción. Y, aunque la tercera y cuarta temporada también fueron bastante memorables (dudo que algún día alcance un amor parecido al que tengo por mi querida Emily), si la comparamos con la primera generación, podríamos aplicar el dicho de que "las segundas partes nunca fueron buenas".
Había una lista de cosas que no me gustaron en la primera temporada pero que, por algún suceso o otro cambiaban positivamente en la segunda. Es el caso de lo idiota y arrogante que podía llegar a ser Tony Stonem (llegando a fastidiar a todos los de su alrededor), que se arregló de una manera bastante sádica con un atropello que le dejó discapacitado. Otro caso era como Michelle y Sid se comportaban como los esclavos de Tony y más tarde se vuelven totalmente independientes, luchando por lo que ellos verdaderamente querían. Total, que la cosa mejora (relativamente) al cabo del tiempo.

Pero si por algún motivo, además de pulir sus pequeños defectos, la serie manipuló mis sentimientos como si fueran un contador de agua, es por sus sublimes personajes. Después de cierta cantidad de series visualizadas, uno se da cuenta de que para ser fan de una serie, esta tiene que proporcionarte algo que te llegue al alma y la pandilla de la primera generación me transmitía un buenrollismo indefinible. Quizás era por su capacidad de resiliencia, porque todos los personajes acabaron encariñándome o, la opción más posible, porque simplemente eran muy buenos amigos. Sí, aunque al principio parecía que Tony era el "jefe", a lo largo del tiempo vimos como cada uno aportaba su granito de arena, ya fuera por el humor que aportaban Chris y Anwar o por la sensibilidad que lográbamos empatizar con Jal y Sid.
Además, sus season finale son de los más emocionantes que he podido ver en una serie (pudiendo igualar e incluso superar a How I Met Your Mother), comenzando por la mejor cover de una canción en una serie de la historia, y sí, estoy hablando de Sid con 'Wild World'. Después tenemos aquel atropello que nos dejó sin respiración y finalmente con la muerte de nuestro querido Chris. Y además de tener estos finales que nos conseguían romper el alma, la primera generación tenía el lujo de contar con muchos momentos apasionantes a lo largo de los episodios.

De camino a la decadencia 


En cambio, a pesar de que, como ya he dicho anteriormente, la segunda generación de Skins fue bastante buena, nunca podrá igualarse a la primera. Aunque hay muchas razones para sacar esta conclusión, podemos decir que la principal es que, al contrario de la primera generación, la mayor parte de los personajes de esta generación, no eran amigos. No era una amistad pura (excepto en el caso de Cook, Freddie y JJ, que poseía una relativa similitud con la amistad de Tony, Michelle y Sid), sino que sólo se juntaban para salir de fiesta y no sentirse tan solos. Algo que no me atraía lo más mínimo.

Los personajes, en su mayoría eran, cuanto menos, odiosos. Cook se proclamó como la versión más mala y pobre de Tony, JJ era como si a Sid le hubieran quitado todo su encanto, Freddie era tan prescindible que si no hubiera estado en la serie, ni lo hubiéramos notado, Effy, que tanto me había gustado en su aparición de la primera generación por aquel misterio que transmitía, en la tercera y cuarta temporada no callaba ni debajo del agua y Pandora es, posiblemente, el Jar Jar Binks de las series de televisión, igualándose a la acosadora de Maxxie que vimos en el musical.
Y, si habíamos dicho que algo destacable en las dos primeras temporadas eran los finales de temporada, no podemos decir lo mismo de estas otras dos temporadas, pues puedo proclamar a esa matanza como la más inesperada (en el mal sentido que pueda tener esa palabra) que he visto en mucho tiempo. Sólo hubiera faltado que todo hubiera sido un sueño de Tony, y entonces ya lo bordan.
Pero bueno, que detrás de toda esta crítica negativa que me hace quedar como un auténtico hater de esta generación, escondo algo de bondad. Y es que, si en algo se salieron estas dos temporadas es en el nivel extremo al que te podías identificar con ellos. Los desamores, las envidias, las depresiones, las inseguridades a demostrar quien eres al resto del mundo. Si por algún motivo esta serie es considerada un himno de los adolescentes, es por esto. Aunque eso sí, a veces se volvían tan drama queens que se nos olvidaba que sólo tienen 17 años.

Como conclusión, si me dieran a elegir, posiblemente me quedaría con la primera generación de Skins, más que todo por ese sentimiento que logró despegar en mí. Medio año después de terminar con esta serie, sigo buscando alguna otra que relate de una forma tan emocionante a un grupo de adolescentes (y negándome a empezar la tercera generación).
Así pues, sólo me queda decir una frase para finalizar: "Fuck it, for Chris".

Adrià (@greeenlemonsocks)