En 999, cuando su maestro fue elegido papa, Fulberto le siguió a Roma y le ayudó en sus funciones hasta 1003, cuando Silvestre falleció. Entonces Fulberto regresó a Francia, para ocupar la cancillería de la diócesis de Chartre. En esta sede abrió una escuela para la formación filosófica y teológica de los presbíteros, además de impartirse otras ciencias como la astronomía. Fue preceptor y luego consejero del rey Roberto II "el Piadoso", a quien intentó siempre guiar por los caminos del buen gobierno. Y no solo sería consejero de este monarca, sino de otros reyes europeos, quienes mediante misivas le pedirían consejo, oraciones y se servirían de su diplomacia.
En 1007 Roberto II le nombró arzobispo de Chartres. Fulberto impulsó la reforma de Cluny en su sede, haciendo que varios de los monasterios de su territorio asumieran la regla Benedictina y los usos cluniacenses. En 1020 se quemó su catedral, la cual se empeñó en reconstruir, dando inicio a la bellísima catedral de Santa María de Chartres que aún admiramos, embellecida luego al estilo gótico. Fue devotísimo de la Madre de Dios y en su sede introdujo la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María (8 de septiembre).
Fulberto murió el 10 de abril de 1028 en la abadía de Saint-Pierre-en-Vallée, Chartres, mientras estaba de retiro, como solía hacer. Fue sepultado en la misma abadía. Se conservan numerosas obras teológicas, científicas y poéticas suyas.
San Macario de Gante, obispo.
Beato Antonio Neyrot, dominico mártir.