Mientras tanto, no olvidemos que el Ministerio de Defensa pretende comprar Fragatas F-110, blindado 8×8, sustituir los viejos BMR, los aviones cisterna y los Drones y Submarinos S-80 (el submarino que no flota). Además, el Ministerio de Defensa se gastará más de cuatro millones de euros en lavar su imagen y su historia. Este nuevo plan se aprueba días después del último ciclo inversor, un conjunto de siete programas cuyo coste se ha estimado en 10.805 millones de euros.
El nuevo gasto se realiza sin que Fátima Báñez, la ministra de Empleo y Seguridad Social haga el menor gesto de desacuerdo y sin el menor reproche de la Santa Madre Iglesia. Esta, que disfruta de un verdadero paraíso fiscal, según afirma Europa Laica en su informe Opacidad y Financiación de la Iglesia Católica, mira para otro lado. Y se vuelca, como cada año,en la Semana Santa. Así, mientras aumenta la pobreza se siguen privatizando los servicios públicos, el Estado aporta a la Iglesia, a través de subvenciones directas y exención de tributos, una cifra que supera los trece mil millones de euros anuales. E Iglesia y Defensa se abrazan y congratulan mutuamente, mientras los pensionistas demuestran, una vez más, su capacidad ilimitada de resistencia.