Chris y Rose, son una pareja joven e interracial y ella tiene una acontecimiento familiar donde decide presentar a Chris a sus padres. Algo que al principio él, parece tener reparos, de presentarse ante una familia de blancos, siendo el negro, y sin dar un previo aviso. Aparentemente, y en los primeros minutos de reunión familiar, todo parece normal, y hasta el padre le dice que si pudiera hubiera votado una tercera vez por el mandato de Obama en la presidencia. Pero lo que parece superado, empieza rebelarse como extraño. Hay continuas referencias al color de su piel, el servicio de la familia, es todo de raza negra, y la inquietante madre y su sesión de hipnosis, al final revelan que hay algo perturbador en la familia, e incluso en la sociedad del pueblo donde viven.
Peele, empieza a contarnos la película, casi como si se tratar de un drama normal, donde todo parece idílico, y las relaciones familiares son casi las protagonistas del film. Pero la inquietante primera escena de la película, ya nos pone en preaviso de que aunque en los primeros 30 minutos no lo parezca, estamos ante una pelí de terror psicológico. Tras esa primera media hora, llega el mazazo, y la tensión in crescendo, y de hay hasta un gran clímax final no exento de su buena ración de gore y acción.
Entre los actores, tenemos a un estupendo Daniel Kaluuya, que borda su papel de Chris, no se queda atrá su novia en la ficción Alison Williams, ni Catherine Keener y Bradley Whitford que son los padres de la novia. Mención a parte tiene LilRel Howery, que sirve como contra punto cómico, y que a la vez alivia la tensión generada a lo largo de la película. No es una comedia, pero Peele, se nota domina el género, y sabe meter muy bien esas pocas píldoras de humor.