Delinque que te indultan

Publicado el 15 diciembre 2013 por Rgalmazan @RGAlmazan

Ya se sabe, si es usted un delincuente de cuello blanco, de esos que dicen que no cometen delitos de sangre –como si los delitos financieros no llevaran a la miseria y a la muerte a la gente—, en primer lugar, tendrá los mejores abogados, lo que le procurará ganar tiempo, mucho tiempo, recursos más recursos, que si el Supremo, que si el Constitucional, o si no Europa, y así empieza a pasar el tiempo. 

Y luego, están las presiones que se pueden ejercer, bien desde ámbitos políticos o desde algún lobby, y el juez se verá en la tesitura de mantener sus convicciones o de ceder ante la intimidación sufrida. Si no cediera se recurre a instancias superiores hasta la última. Y ya cuando parece todo agotado, siempre les quedará el indulto. Que para eso son gente –más bien gentuza— importante, de bien.

Así funciona la cosa, si es que los delitos no han prescrito. Ya juzgarán ustedes si es verdad eso de que la Justicia es igual para todos. Y no creo necesario hablar de casos notorios, porque están en la mente de todos. Si ya de por sí la Justicia es lenta, lentísima, estos las menean más para que no llegue nunca el final indeseado.

Volviendo al indulto, en primer lugar, quiero afirmar mi aversión ante esta figura que no tiene carácter democrático aunque exista en la mayoría de las democracias, que se llaman así. Porque como ustedes saben la separación de poderes es la base de cualquier sistema democrático, pues bien, ¿cómo se puede entender que a una sentencia que ha agotado todas las instancias del camino judicial, llegue el poder ejecutivo y la tire por tierra? Eso es lo que ocurre.

Naturalmente los jueces se pueden equivocar pero que los gobiernos corrijan la decisión de los jueces y se conviertan en los últimos decisores de una condena no es sino una constatación de que la división de poderes se rompe. Si Montesquie levantara la cabeza, la agacharía de vergüenza.

Pues nada, ahí están ejemplares individuos que sueñan con que sus tropelías, juzgadas y condenadas por la Justicia se vea perdonada por el gobierno de turno. En este caso el gobierno popular que en estos dos añitos de desgobierno no sólo nos ha puteado con sus leyes, llevándonos a la miseria en derechos y en prestaciones sociales, sino que ha dado la friolera de más de 800 indultos. ¡Una broma!

Ejemplos claros son estos personajes de reciente condena:

    • El alcalde de Torrevieja al que 48 diputados valencianos, de los que 9 están imputados, le han pedido el indulto. Y de momento, queda a la espera y se le retrasa la entrada en la cárcel.
    • El exministro y expresidente balear Jaume Matas, que con una cara de cemento, pretende pedir el indulto para evitar su entrada en prisión y eso que ya ha sido condenado por dos causas y tiene veinte pendientes.
    • El jovencillo popular Ángel Carromero, quien tiene en su haber un brillante pasado de ‘buen conductor’, sólo que con la mala suerte de que le han retirado los quince puntos del carné y, lo más grave, tuvo accidente en Cuba que le costó la vida a dos opositores del régimen cubano. Un ejemplar único defendido por el PP y que ha pedido también el indulto. A éste individuo ya les han concedido el tercer grado. Obra de la magnanimidad sectaria del PP.
    • El abogado y presidente del Sevilla C.F., José María del Nido, recientemente condenado y ‘brillante picapleitos’ del clan de Jesús Gil, de Julián Muñoz y del tal Roca, un aventajado de la Marbella más corrupta. Pues ya ha adelantado que pedirá el indulto.
    • El torero Ortega Cano, otro as del volante, que jura y perjura que no iba borracho cuando atropelló y mató a un ciudadano, cuando todo el que le vio ese día confirmo su ebriedad.

La mayoría de los que lo solicitan son delincuentes de cuello blanco y si no personajes amiguetes de políticos de nivel o de imagen de Mediaset que han armado alguna de las suyas. Y algo que es un insulto lo quieren convertir en un indulto.

En fin, ya ven en que quieren convertir una medida injusta: en su salvación, o al menos en poder retrasar su entrada en la cárcel, la de los suyos claro. Y es que ya saben ustedes que aunque nadie lo vea, ni ellos mismos, o aunque lo diga quien lo diga, por ejemplo el rey, siguen insistiendo en que la Justicia es igual para todos, sin duda nos toman por gilipollas. ¿A ver si es que lo somos?

Salud y República