Perder la libertad fue lo más difícil, estar atado a una camilla sin poder moverte mucho, si poder caminar por el dolor, extrañar tu cama y tu casa hacen mella en tu estado de ánimo, pero lo que más me marco durante esos 14 días fue el no poder estar con mi esposa, poder abrazarla al dormir, tener conversaciones amenas durante la cena y disfrutar de mi hija, jugar con ella, darle de comer, hacerla dormir en mis brazos, cargarla, todas esas cosas las perdí por 14 días, confinado en una habitación blanca de clínica sin poder hacer nada más que respirar, comer y dormir.
Es triste no poder estar con los tuyos, hay veces que suceden cosas que no podemos controlar, situaciones complejas que amenazan directamente tu bienestar y el de tu familia, el temor de que podría sucederles cualquier cosa y no estar ahí para ayudarlas y protegerlas, es un precio alto pero lamentablemente cuanto es tu salud la que pende de un hilo no tienes más remedio que acatar las órdenes de los médicos y solamente esperar a que el problema se solucione lo mas rápido posible y así poder ir a casa a continuar con tus actividades, retomar las riendas de tu vida tal cual era antes de ser internado en la clínica.