Hay pocos lugares en este país que nos tienten tanto para realizar turismo activo.
En estos días, las sierras de Jaén son una tentación para los amantes den senderismo y la bicicleta de montaña. Aún no se han echado los sofocantes calores del verano y los montes y los valles son una pradera verde y acuosa.
Este parque esconde entre sus entrañas el nacimiento de los ríos Segura y Guadalquivir, un conjunto de escarpadas cumbres sólo aptas para los más intrépidos; cañones, rápidos y gargantas de aguas cristalinas que fluyen a lo largo de todo el año.
Pistas, senderos e itinerarios desconocidos donde pasear con bicicletas de montaña, caballos o en vehículos cuatro por cuatro.
Las posibilidades son infinitas, y dan para muchos días. El turismo activo y de aventura en los espacios naturales ofrece una forma diferente de entablar diálogo con la naturaleza.
Recorrer el curso embravecido del Guadalquivir a su paso por la Cerrada del Utrero es una de ellas.