Desde el corazón del Sporting de Lisboa

Publicado el 27 agosto 2014 por Toni_delgado @ToniDelgadoG
Visitamos el estadio José Alvalade y el museo del conjunto portugués 

Evolución de las camisetas del Sporting de Lisboa - Foto: T. Delgado. 


Toni Delgado / Lisboa 
Ordenados por altura, los tres hermanos alemanes formarían una escalera humana perfecta. El pequeño, el más inquieto, se acerca al mural que preside el hall VIP del Estádio José Alvelade del Sporting Clube de Portugal, conocido popularmente como Sporting de Lisboa.

—¿[Cristiano] Ronaldo? ¿Cuál de éstos es Ronaldo?— le pregunta a una empleada del club poco después de comprar los billetes para visitar el estadio y el museo.  —Cristiano está dentro.  En su periplo en Lisboa, CR7 llevaba el 28, como bien sabe otra turista, orgullosa de haber comprado la nueva camiseta del Sporting de Lisboa con el dorsal y el apellido de su ídolo. La serigrafía cumple sueños imposibles. Ahora mismo lo es el retorno del hijo pródigo. "¿A que es bonita? ¿A que es bonita?", les pregunta a sus acompañantes. El grupo se hace fotos de todas las maneras en la deliciosa Praça do Município, que disfruta de un quiosco de pastas, cafés y batidos de su mismo aroma.  Es posible que los tres hermanos germanos —discuten dónde está Figo en el mural; el benjamín descubre que en un extremo figura el nombre de cada uno de  sus protagonistas y a Figo, entre Alexandre Baptista y Jose Manuel Martins—, se hayan pasado por la tienda del Castelo de São Jorge y le hayan comprado algún souvenir a Ana, periodista por vocación, y leona, seguidora del Sporting de Lisboa, por amor a sus hijos. "Espera", me dice: "te voy a enseñar uno que hizo para el Banco Espírituo Santo [que acaba de ser rescatado]. Es muy chulo, a ver si te lo encuentro en el ordenador. Lástima que no tenga sonido..." "El fado es triste y alegre a la vez"En el spot, Cristiano Ronaldo, "al que admiro por su capacidad de hacer maravillas con el balón", hace de profesor de malabarismos ante unos actores que clavan los movimientos. Una escena que, por su ritmo, podría acompañarse con un fado, aunque la temática no tenga nada que ver. "Es cierto", continúa Ana, "el fado tiene un estilo poético. Es triste y alegre a la vez. Son historias de amor desgarradoras, casi siempre incompletas y casi siempre acaban mal. Te recomiendo que escuches los de Amália Rodrigues". Aprovecha para poner uno.   

Mural del hall VIP del José Alvalade - Foto: T. Delgado. 

El mediano del trío alemán lleva una camiseta recién comprada del Sporting de Lisboa, con el dorsal 99 y el apellido de Robben, en homenaje al genio del Bayern Múnich. No parece que siga demasiado la Liga portuguesa. "¿Boavista?", se pregunta en voz alta cuando lee el nombre del equipo en una de las pantallas del hall VIP, inaugurada, como el José Alvalade, el 6 agosto de 2003. Es uno de los primeros datos que nos da la guía que hace el recorrido en portugués —los hermanos se van con la que indica en inglés—, que repasa algunos de los nombres de los jugadores del mural: Figo, Oceano, Balakov, Schmeichel... Tarda menos de cinco minutos en invitarnos a visitar la tienda oficial cuando hayamos acabado la excursión y también a comprar alguno de los cuadros de leones que rodean la sala: "Este animal identifica a los aficionados del Sporting. Son trabajos maravillosos. Son lindos. Si os gusta alguno, os puedo poner en contacto con los autores". 




Cuadros de leones y la televisión del club en la pantalla - Foto: T. Delgado. 

  Los 19 fundadores

Se detiene en otro dibujo. Vestidos como detectives de novela, aparecen 19 fundadores del club, nacido en 1906. Habla, claro, del primer presidente,  José Alfredo Holtreman Roquette (José Alvalade), y también de António Stromp, el primer atleta olímpico del Sporting: "No sé si éste es el equipo con más secciones del mundo, pero sí está entre los que más tienen". Son 36, y eso que en los últimos años ha perdido el voleibol, el bádminton y el patinaje, e incluso tuvo representantes en motociclismo y automovilismo. La colección de títulos asciende a más de 6.000.


Uno de los rincones polideportivos del museo del Sporting - Foto: T. Delgado. 


Las fotos de Figo y de Cristiano Ronaldo es lo que vemos antes de recorrer un pasillo forrado de imágenes de seguidores del club —"no podéis hacer fotos en esta zona. Ha habido una gran polémica en el Twitter porque algunos las han utilizado para hacer retoques [nada considerados]"— que conduce a la réplica del vestuario local, en el que todavía no están las fotografías ni los nombres de la plantilla actual. Un grupo que antes de partido puede entrenarse en una sala con una portería, césped del que no se riega y temperatura exacta a la del terreno de juego, que no podemos pisar. "Sólo os podéis sentar en el asiento del cuarto árbitro", advierte la guía. 


Réplica del vestuario del conjunto portugués - Foto: T. Delgado. 


No podemos visitar la tribuna presidencial porque el presidente, Bruno Miguel Azevedo Gaspar de Carvalho, está atendiendo a una televisión en directo. Se nos compensa, y el premio es más divertido, con podernos hacer fotos sentados, como los protagonistas, en el auditorio Artur Agostinho, la sala de prensa con capacidad para más de 200 personas y que se alquila para  diferentes eventos.


El José Alavalade - Foto: T. Delgado. 


"Su sportinguismo se reveló de una manera muy precoz"Es difícil no perderse en el museo. No porque sea como un laberinto, sino porque está repleto de trofeos, documentos, periódicos y revistas, y textos curiosos, como el que nos describe la devoción de uno de los ilustres de la historia del club: "Su sportinguismo se reveló de una manera muy precoz (...) cuando su padre le mandaba a la cama los miércoles por la noche (...) se escondía una radio para escuchar las retransmisiones de los partidos europeos del Sporting". Tienen un protagonismo especial los Cinco Violinos (Cinco Violines), el grupo de leyendas formado por Fernando Peyroteo, la primera gran estrella portuguesa y, según la FIFA, el goleador con mejor promedio con 1'68 goles por encuentro en campeonatos de primera división; Jesus Correia; Vasques; Albano; y José Travassos. Los cinco estuvieron tres años juntos coincidieron por primera vez en noviembre de 1946, el curso que marcó el inicio de una racha de ocho títulos de Liga seguidos. Casi la mitad (18) de los que atesora el Sporting, que no la gana desde 2002. Trayectoria opuesta a la del Porto, que según me cuenta la guía, "antes era un club  pequeño. Ahora es otro equipo desde la llegada del presidente [Pinto da Costa en 1981, un dato demoledor: desde entonces  ha levantado 20 de sus 27 ligas, dos Copas de Europas y de la UEFA...]. Nuestro rival histórico es el Benfica".   




Cinco Violinos - Foto: T. Delgado. 


En la tienda oficial se vende una bufanda de homenaje a los Cinco Violinos con una instantánea, en blanco y negro y los jugadores agachados mirando al infinito. Imagen también presente en los aledaños del estadio, en la entrada del centro comercial Alvaláxia, que cuenta con varias   salas de cines. Hay un espacio multideportivo al lado de la tienda del Sporting de Lisboa, donde se venden bufandas, camisetas, pantalones, ositos, cojines o libros como Memórias de Peyroteo o un especial del diario deportivo A Bola sobre la temporada 1963-1964, la de la Recopa, el único gran título europeo del Sporting, tras superar por 1-0, en el partido desempate (3-3 en el precedente). En octavos llegó a golear 16-1 al Apoel de Nicosia y en cuartos le remontó un 4-1 con un 5-0 al Manchester United. 

Detalle de la tienda oficial - T. Delgado. 

El primer goleadorLos Diablos Rojos fueron el primer rival del Sporting de Lisboa en el José Alvelade, inaugurado para la Eurocopa de 2004. En el museo encontramos las botas del primer goleador del estadio (Luis Filipe, los locales ganaron por 3-1), el banderín del encuentro que le entregó el Manchester United o la ficha del mejor jugador de aquel encuentro, Cristiano Ronaldo, que poco después, como reza el documento, firmó por los ingleses. CR7 es el socio 100.000 del Sporting, que según el especial de la Liga de A Bola cuenta con 101.870. Cristiano creció en la Academia, una de las canteras más prolíficas de Europa. De ahí surgió, por ejemplo, Figo, que donó unas botas con su firma con motivo del centenario del club.

Materiales de Cristiano Ronaldo en el museo - Foto: T. Delgado. 


Las filigranas de Figo y el programa de Televisió de Catalunya Futbol 96 me abrieron las puertas de la Liga portuguesa a mediados de los 90 y empecé a querer al Sporting de Lisboa. Se lo cuento a Manel, otro enamorado del fútbol y también de la generación del 82. "Esa bufanda que llevas", me dice, "es de un buen club, pero yo soy del Benfica". 
—El Benfica me cae bien —le cuento. El Porto, no. —¡Bien, bien! —celebra Manel. Hablamos de la Liga italiana, de la Juventus de Roberto Baggio, y también de sus compatriotas Rui Costa, leyenda de su Benfica; de Fernando Couto, que vino al Barça vía Porto; y de un capitán eterno, Joao Pinto: "Tenía un contrato vitalicio con el Benfica, pero con la llegada del presidente Joao Vale e Azevedo se le rescindió el contrato y se fue al Sporting". Allí también fue capitán y también, claro, tiene su espacio en el museo del club y en el corazón de los leones.