Que el Sistema se ha caído, es algo evidente. Si lo levantanellos seguro que será más de lo mismo. Cambiarán de nombre y se llamarán los Neoneos, por ejemplo; quedaremoshipotecados para un buen montón de años y sufriremos con ello. Si lo hacemosnosotros, sufriremos igual, pero será a nuestra manera; y a lo mejor puede quenos deshagamos un poco de ellos; porque del todo, del todo, no vamos a poder.¿Nos plantamos de una vez por todas? ¿Dejamos ya de hacerle el juego a los“desinquietos”? Que ¿cómo nos deshacemos de ellos? Sigamos leyendo.
Olvidémonos de “nuestro progreso” ya no lo va a haber, porlo menos de esa clase. Tenemos a los desinquietos a nuestro alrededor pero aúnno los hemos señalado con el dedo. Cuando veas uno, señálalo; que no se te pasepor alto. Aunque no lo sepas, aunque no lo creas, aunque todo te esté diciendolo contrario… ese es tu enemigo.
Hay otro uno por ciento que destaca también, pero no esprecisamente por ser un egoísta o un aprovechao. Le motivan otras cosas, va asu rollo, y sin querer, también es arrastrado un poco por los desinquietos.Este sí que es creativo. Pero los que de verdad vamos arrastrados por ellossomos el 98% restante. Vamos siempre como sonámbulos y nos hipnotizan para queles hagamos el juego.
Los desinquietos de toda la vida la han cagado esta vez,porque con su descontrol se han pasado cien pueblos. Ya nada será igual queantes. Pero sólo si nosotros queremos.
¿No te has preguntado nunca porqué una línea aéreaconvencional puede hacer otra a la que denomina “Express” y puede ofrecerviajes más baratos? Mira cuánta mentira: En la primera se pagan sueldosaltísimos; tienen que coger agradecidos a familiares y amigos de políticos ygente de poder; los sueldos y gastos de representación de los directivosalcanzan cantidades astronómicas, hay que hacer publicidad (subvencionar) adeterminados medios… ¡por eso sale el billete al precio que sale! Ahoratraslada esto a las eléctricas, al gas, al petróleo, a la automoción, a laBanca, a la prensa, a cualquier cosa que no podamos controlar y que sirva paraestrujarnos. ¿Qué te parece el mundo en el que estamos? Lo estamos pagando connuestro dinero, con nuestro esfuerzo. Se lo estamos dando para que “nos tengancontrolados”.
Ese es “nuestro mundo”; ese es el mundo en el que hemosestado viviendo, y hay mucho más por decir, infinitamente más. Yanada va a ser igual porque mucha gente lo ha visto. Hay muchas personasque lo han sufrido, lo están padeciendo, y lo van a vivir muchas más. No hemossido sólo nosotros los que hemos estado viviendo por encima de nuestrasposibilidades, sobretodo han sido ellos: políticos, financieros, grandes empresarios,grandes funcionarios… comparemos nuestra deuda con la de esos. ¿Quién ha estadoviviendo en una mentira, en una gran mentira? ¿Vamos a seguir dejando que seaesa clase de gente la que nos diga cual es el “buen camino”? Está en nuestrasmanos, de verdad. Por primera vez en la historia el 98% no es del todo súbdito.Tenemos un arma, ¡atención! ¡Un arma! Que tiemblen. Nuestra arma es el voto.Pero cuidado, lo hemos visto hasta ahora, si no nos damos cuenta de todo esto,si no denunciamos a los “desinquietos”, si no vemos claramente a quien hay quevotar… seguiremos con lo mismo. Necesitamos otra clase de gente, y la hay.¿Quién te obliga a votar a esa gente?
No nos engañemos, vamos a sufrir un buen puñado de años,pero hay dos formas de hacerlo: Con esperanza o sin ella. Tú eliges. Deberíamosdecirles alto y claro: “¡Desinquietos del mundo, dejadnos vivirtranquilos!”.
Démosle caña a la consciencia. Entreabramos un ojo aunquesea.
Juan-Lorenzodalescana@gmail.com Más artículos sobre denuncia social