“Desde que tú te fuiste, no sabes qué despacio
pasa el tiempo en Madrid. He visto una película
que ha terminado apenas hace un siglo. No sabes qué lento corre el mundo sin ti, novia lejana.” (L.A.de CUENCA)
Después de tanta ausenciayo te esperaba.Madrid se había vaciadoy era un solar sobre el que volabanaviones procedentes de Barajas;quizá en uno te marchaste.Me asomé por la ventanay, frente al Retiro, los murosy los rascacielos no se levantaban;ni el Paseo de la Castellanaestaba ahí para verte llegar.Sólo la Cibeles ocupabaun reducido espacioen el amplio erialque había quedado de Madrid.En la fuente estabas desnuday habías vertido todo tu perfume,oliendo a fresa todo el paisaje.Yo me desvestí.Naufragué en el mar de tus ojosque me asaltabancon olas desmesuradas,como las buscadas por surfistaspara sus cabriolas.
Después de tanta ausencia,yo te esperaba.Lo único que encontréen mi búsquedafue una tumba con tu nombrey lloré.
De mis ojos brotó un ríodonde los peces saltabany allí también naufraguépara agarrar tu latidoen el silenciode las orquídeas.Tanta ausencia me enloquecióy no podía entendersi el muerto era yo,perdido entre la muchedumbrede la Plaza de Sol.Me cruzaba con tu imagenen cada escaparate de lenceríay mis brazos se alargaban,elásticos, para cogertepero el aire se interponíay ya no estabas.Irelfaustina Bermejo