Por doquier se habla de modernismo, pero la mujer sigue estando atrás, se avanza lentamente, con desgano, como si tuvieramos la certeza de que al llevar ellas la batuta, las cosas podrían marchar mejor, pero nos interesa que todo esté patas arriba. Si en este mundo no se acaban las injusticias, si el sufrimiento es el pan de cada día, es en gran medida porque no les hemos dejado a ellas alcanzar la equidad. El más grande momento para la humanidad será cuando entendamos que gracias a ellas hemos podido imaginar la felicidad, y que les debemos una infinita disculpa y un infinito reconocimiento, cuando entendamos que todos los días deben ser ocho de marzo, y que no es necesario un día en particular del calendario para reconocer que lo hemos hecho mal durante generaciones.
Por doquier se habla de modernismo, pero la mujer sigue estando atrás, se avanza lentamente, con desgano, como si tuvieramos la certeza de que al llevar ellas la batuta, las cosas podrían marchar mejor, pero nos interesa que todo esté patas arriba. Si en este mundo no se acaban las injusticias, si el sufrimiento es el pan de cada día, es en gran medida porque no les hemos dejado a ellas alcanzar la equidad. El más grande momento para la humanidad será cuando entendamos que gracias a ellas hemos podido imaginar la felicidad, y que les debemos una infinita disculpa y un infinito reconocimiento, cuando entendamos que todos los días deben ser ocho de marzo, y que no es necesario un día en particular del calendario para reconocer que lo hemos hecho mal durante generaciones.