Revista Medio Ambiente

Diez mentiras (o medias verdades) sobre la privatización del agua

Por Elrenidero @davidpravia

Desde el pasado 30 de marzo en el que por la prensa nos enterábamos del plan de ajustes recortes que tenía previsto nuestro Ayuntamiento, una de las cosas que más dudas y más rechazo ha generado ha sido el proyecto de privatización del servicio de aguas. Como suele pasar con estas cuestiones, la información “oficial” de nuestro municipio se desconoce fuera del equipo de gobierno y se juega con la confusión para intentar neutralizar cualquier tipo de respuesta social a esta medida que presumiblemente será aprobada en el plazo más breve posible para no dar espacio, ni tiempo a movilizaciones incómodas o a que el descontento se extienda aún más.

Es por este motivo, ya que empiezan a mostrarse algunas cartas, que yo quiero dar una serie de motivos por los que creo que hay que oponerse a la privatización del agua. Ahí van:

  • Mentira 1: “La empresa privada es más eficiente que la pública”. La empresa privada solamente busca aumentar sus beneficios, la gestión pública puede utilizar sus beneficios para redundar en una mejora del servicio de abastecimiento y a un compromiso social con la ciudadanía. Los beneficios que genera el suministro de agua repercuten en las arcas municipales, que reciben así una inyección de capital constante que puede ayudar a aliviar el día a día de los ayuntamientos en estos tiempos de crisis. El dogma de la ineficiencia de la gestión pública del agua es fácilmente contrastable si uno mira hacia la Empresa Municipal de Aguas (EMA) de Gijón, la más rentable con diferencia de todas las empresas públicas del municipio, que cerró el año 2011 con casi 1,2 millones de euros en beneficios pese a perder un 2,5% de consumos. En Suiza, donde el agua es un monopolio de caracter público, se cuenta con las empresas públicas de gestión del agua más eficientes del mundo, organizadas en pequeñas empresas de ámbito local o regional, que facilitan una mejor gestión y mayor calidad.
  • Mentira 2: “No se privatiza, sigue siendo pública, pero la gestiona una empresa”. El eufemismo de la externalización de un servicio es muy recurrente en las últimas décadas y pretende enterrar palabras políticamente mal vistas como “privatizar”. La gestión privada de un servicio público es, básicamente, que unas instalaciones sociales se ponen al servicio de unos intereses privados que no son más que el simple aumento de beneficios para una empresa. Que uno construya un hospital con dinero público y luego ceda la gestión del mismo a una empresa privada es tan privatización como tener una red de suministro y saneamiento de aguas y que sea una empresa privada quien se lleve los beneficios. Margaret Tatcher, la dama de hierro, llegó a privatizar hasta las tuberías del Reino Unido y Augusto Pinochet simplemente privatizó la gestión dejando el sistema en propiedad del Estado. Ambos modelos, con diferente grado, siguen siendo privatizaciones porque privatizan los beneficios y recaudaciones del servicio mediante el uso de instalaciones públicas.
  • Mentira 3: “La privatización mejorará la calidad del agua. ¡Cuando llueve se enturbiece!”. La experiencia de otros municipios con agua privatizada nos demuestran que una gestión privada no mejora en absoluto la calidad del suministro, sino todo lo contrario. El agua de Pravia se encontraba en 2008 entre las aguas más limpias de Asturias sin presencia de componentes nocivos o que pudiesen desembocar en enfermedades por su consumo. La motivación de que el agua cuando llueve se vuelva turbia no se debe ni a la calidad del agua en si misma, ni tan siquiera al sistema y red de abastecimiento, sino al propio manantial del que se nutre en Vegafriosa que al ser de tipo cavernoso, provoca que se produzcan filtraciones. De todos modos, municipios con gestión privada que se nutren de manantiales naturales de las mismas características que este sufren el mismo problema, con la salvedad de que la subsanación del problema, así como de las averías de la red, suelen tardar mucho más tiempo al no verse dichas empresas tuteladas por un control de los ciudadanos que, a diferencia de los gestores públicos, no tienen miedo a la opinión pública ni a los votos.
  • Mentira 4: “No van a subir las tarifas del agua”. Si hay una mentira que se sostenga menos de todas es ésta y basta solamente mirar a otros municipios asturianos o de otros lugares de España donde se privatizó el servicio. Las subidas, mayores o menores, son evidentes, ya que una empresa privada prima el aumento de beneficios y, es evidente, que hará una subida de tarifas que le deje un mayor margen de ganancia. A diferencia de esto la gestión pública busca el equilibrio coste-eficiencia ya que su obligación es suministrar agua de calidad sin perder dinero, por lo que no necesita un margen de beneficios mayor que simplemente evitar producir pérdidas. En otros municipios y, recientemente en Madrid tras la privatización del Canal de Isabel II, las tarifas pueden llegar a subir hasta un 20%, un disparate que en tiempos de crisis no se puede permitir cuando encima dicho margen no va a repercutir en una finalidad social para las pravianas y pravianos, sino que irá a los bolsillos de una empresa privada.
  • Mentira 5: “El servicio de Pravia es malo y las instalaciones precarias. Nos merecemos algo mejor”. El servicio de aguas de Pravia no es en absoluto malo y basta ver los análisis realizados tanto por la Universidad como por el servicio de calidad de aguas del Principado. Si el servicio fuese malo habría sido malo desde el año 2003, en el que entró el equipo de gobierno actual, y no se han tomado medidas desde entonces por mejorar dicho servicio hasta que la crisis y un agujero económico de las arcas municipales han llevado a presentar el agua de Pravia como algo parecido a un nido de enfermedades. Evidentemente, como todo servicio con años de funcionamiento, debe ser mejorado para conseguir una mayor eficiencia del servicio, pero eso debe ser responsabilidad de las instituciones públicas. Supongo que si hay dinero del Principado para hacer pistas de padel en Pravia, también se podría pedir dinero para la construcción de unos filtros en Vegafriosa que eviten que el agua se vuelva turbia cuando llueve.
  • Mentira 6: “Los trabajadores del agua serán contratados por la nueva empresa”. Las dos empresas que gestionan el 90% de los municipios que tienen privatizada su agua, Aqualia y FCC, no se caracterizan precisamente por su mimo a los trabajadores ni por mantener en el tiempo a los trabajadores que son absorbidos de la anterior gestión pública. De hecho tan siquiera son respetuosas con sus condiciones laborales o con la libertad sindical, como no hace mucho hemos visto en Langreo.
  • Mentira 7: “El Ayuntamiento no se quedará sin recursos porque no se cobrará todo ahora”. Esta afirmación no es mentira, es simplemente una media verdad. Efectivamente parece ser que no se cobrará todo el montante de la cesión del agua ahora, pero sí se reconoce desde el Ayuntamiento que será una parte muy importante. Teniendo en cuenta que la gestión es a 25 años, cobrando ahora aunque solo sea un tercio, se hipoteca y dificulta cualquier gestión futura municipal, sea quien sea el equipo de gobierno y tenga el color que tenga. Como decía mi abuela, “el montón que se quita y nun se pon, se descompón”, así que si a una deuda de la magnitud de la que tiene el Ayuntamiento sumamos que eliminaremos o reduciremos sensiblemente una fuente de ingresos como el agua, las consecuencias pueden ser aun peores para la economía municipal del próximo cuarto de siglo y es una irresponsabilidad dejar una hipoteca de tal cuantía.
  • Mentira 8: “La gestión privada es respetuosa con el entorno”. La gestión por una empresa privada nunca será respetuosa con el entorno porque no le interesa el entorno, solo la cifra de beneficios. A dichas empresas no les preocupará destruir o producir perjuicios a zonas naturales para hacer sus instalaciones. Pero lo que es más grave, una empresa privada de agua, no tendrá la más mínima conciencia social y ecológica y no fomentará jamás un uso responsable del agua ya que su interés es el mero gasto de agua, cuanto mayor mejor, para así facturar mucho más. Una gestión pública, por presión social del ciudadano, será más respetuosa a la hora de realizar obras en sus instalaciones o a la hora de trazar nuevos circuitos de saneamiento y distribución, además de tener un mínimo de conciencia ecológica ya que el aumento de beneficios por los beneficios no es su finalidad.
  • Mentira 9: “¿Qué hay de malo en privatizar si vamos a recibir dinero por ello?”. La directiva marco europea, la legislación de la UE en materia de suministro y saneamiento del agua, establece que el agua no puede ser un bien comercial como el resto. También la ONU dictamina que el abastecimiento y saneamiento del agua es un derecho humano fundamental. Todos los organismos internacionales coinciden en que el agua no debe transformarse en una mercancía y que se debe garantizar desde las administraciones públicas su suministro adecuado y su saneamiento. Entregar algo que es considerado un derecho humano, un bien imprescindible para la vida humana, a una empresa privada, es poner en riesgo la independencia de un recurso, su acceso universalizado y es otorgarle un caracter privativo, sometido a las fluctuaciones de la perspectiva empresarial y carente de toda empatía o compromiso social.
  • Mentira 10: “El agua no produce beneficios, es deficitaria”. Según un estudio de la Asociación Española de Abastecimiento y Saneamiento (AEAS), en 2002 se produjeron en el sector público del agua unos beneficios de 3.000 millones de euros con una tasa de crecimiento anual del 4,7%. El agua -el último monopolio público del estado tras las liberalizaciones de suelo, telefonía, transportes y combustibles- es a día de hoy uno de los mercados emergentes junto a la gestión sanitaria y que genera ingentes cantidades de beneficios anuales. Si no fuese beneficioso, las empresas no pelearían tanto por conseguir concesiones de un servicio básico y que todos estamos obligados a tener.

Por estos diez motivos, por ética y cohernecia con lo que pienso, creo que es vital movilizarse contra la privatización del agua en Pravia y por ello voy a apoyar a la Plataforma ciudadana contra la Privatización del Agua y a asistir a la asamblea abierta que convocan para el próximo viernes 15 a las 20h a la sala de usos múltiples de la Biblioteca de Pravia. Creo que, como pravianos, debemos apoyar este movimiento y defender lo público, lo de todos, independientemente de siglas y colores. Confio en la responsabilidad de las pravianas y pravianos para saber estar a la altura de algo que hipotecará tanto el futuro de nuestro municipio y no se dejen cegar por sectarismos y dogmas partidistas.


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